El #Recetario de Marta: UTILIDADES OCULTAS DEL CAMBIO.

Una vez tuve un jefe que durante una reunión dijo que no tenía conciencia de ser una persona autoritaria en sus decisiones. Me resultó algo más que curioso en la medida en la que una valoración de tal calibre debe realizarla en todo caso el colectivo que trabaja contigo y nunca uno mismo, eso si estás dispuesto a mejorar o cambiar de actitud en caso de ser necesario. El mismo jefe resulta que tenía un modo de proceder muy particular: su despacho era el mejor, tenía menos visitas que nadie, si había una cirugía compleja no estaba para resolverla (en realidad era el que siempre se iba a casa antes), si un día se colapsaba el servicio de Urgencias raro era el día que echaba una mano (y mejor no sigo, aunque creedme si digo que podría). Much@s quizá consideren que eso es lo normal o incluso lo que debería ser pues para eso era el jefe. A esas personas me gustaría explicarles lo equivocadas que están en el post de hoy.

Andamos muy escasos de líderes en las jefaturas para desgracia de todos. Yo siempre había pensado que un jefe era por definición además un líder, pero el paso del tiempo (y de poco tiempo, por cierto) me hizo abrir los ojos y ver cuánto me equivocaba. Con frecuencia en puestos de responsabilidad el jefe dice lo que hay que hacer mientras el personal acata órdenes. Habitualmente el jefe no predica con el ejemplo y cuando van mal dadas incrementa el nivel de exigencia al resto para cumplir con la cuenta de resultados exigida. Pues bien, un jefe líder actúa de otro modo: cuando las cosas van mal es el primero que arrima el hombro y trabaja como el que más para evitar que el barco se hunda. Y no pasa nada, por eso no es un jefe mindundi ni un pringado. Muy al contrario, demuestra preocupación por el proceso más allá del resultado, que obviamente desea sea el esperado o incluso mejor del esperado ya que el potencial de mejora como ya hemos dicho muchas veces en Lean es infinito y a eso lo llamamos kaizen.

En Lean siempre estamos con la taladrina de los procesos y con la importancia de que su diseño sea el que permita conseguir el resultado perseguido de la forma más eficiente. Ante un cambio organizacional, cuando aparece la resistencia al cambio por parte de los profesionales, un jefe-líder (y porqué no decirlo un jefe-lean) debería poner el foco de atención en los procesos, identificar qué se puede hacer mejor (habrá bastantes cosas seguro) y aprender de los errores para que cada proceso sea el mejor. Se trata de un arduo y largo camino donde precisamente es cuando aparece lo mejor y lo peor de cada uno: la des/motivación, la falta de ganas, el compañerismo y la falta de él y así un largo etcétera.

El paso del tiempo te demuestra que una de las utilidades menos conocidas de un proceso de cambio es que ayuda a descubrir a aquell@s que verdaderamente merecían el resultado final. Si el resultado no es el esperado nunca deberíamos culpar sólo al jefe si este se implica, si afronta y asume con responsabilidad las consecuencias, haciendo partícipes de las decisiones a sus colaboradores.  Todos los actores y sus roles cuentan, y mucho. Steve Jobs lo tenía muy claro cuando se trataba de preguntarle acerca de su receta para el éxito, con la que hoy quiero cerrar el recetario:

Receta Lean: Es absurdo contratar a personas inteligentes y decirles qué hacer, prefiero contratar a personas inteligentes que me digan qué tengo que hacer.
Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

Si te gustan nuestros contenidos, no olvides suscribirte a nuestro RSS Feed diario y/o a nuestra newsletter mensual.
El #Recetario de Marta: LAS TORTITAS MÁS LEAN.

Nunca comentar en Osenseis fue tan fácil:

Loading Facebook Comments ...

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.