Tiempo de no hacer nada.

Ahora que todos estamos metidos de lleno en la Semana Santa y disfrutando de una u otra manera de unos días diferentes, nuestra propuesta es aprovechar para… no hacer nada. Sí, nada. Nada de nada.

De lo provechoso que es no hacer nada ya sabíamos porque desde diferentes perspectivas relacionadas con la psicología han hablado mucho sobre ello, pero hoy Carmen Valverde, Ingeniera especializada en Organización Industrial nos explica desde su blog Lanzamiento Personal, Los beneficios de no hacer nada y el por qué deberías introducirlo en tu rutina y cómo puede ayudarnos a ser más productivos:

 “(…) Necesitas tiempo de ocio para despejar tu mente y crear nuevos espacios en tu cabeza para que surjan nuevas ideas para tener un vida más productiva, creativa y, por qué no decirlo, vibrante.

Parar no es perder el tiempo, es reducir las probabilidades de que el tiempo que pasas en actividades como el trabajo o las relaciones personales sea desperdiciado o tenga poco valor.

Si vives continuamente ocupando y llenando cada minuto de tu existencia con cosas que tienes que hacer, estarás negándole poco o ningún espacio a tu mente para que surjan nuevas ideas y se renueve.

(…)

Beneficios de no hacer nada

En nuestra sociedad obsesionada por la productividad, tendemos a devaluar la práctica de la ausencia de objetivos. Es una prioridad tan baja que realmente no descansamos hasta que nos hayamos agotado por completo.

¿Pero es realmente productivo correr hasta que tu cuerpo y mente están tan fatigados que se niegan a trabajar?

Puede existir el peligro de perder la conexión con nosotros mismos sino nos permitimos períodos de pensamiento ininterrumpido en donde surjan el crecimiento personal y la creatividad.

Aburrimiento como sinónimo de creatividad

No hacer nada y el aburrimiento están entrelazados. Mientras que a la gran mayoría le resulta tolerar los momentos de aburrimiento, son estos los que pueden desencadenar a nuestra imaginación y creatividad.

En la era digital en la que nos encontramos, tenemos todo tipo de entretenimiento y distracciones al alcance de nuestras manos  por lo que es muy fácil encontrarse en un estado de ocupación constante.

Pero si no sabes calibrar el equilibrio entre acción y reflexión, puedes convertirte en una víctima del agotamiento psicológico.

2- Conviértete en un trabajador más eficaz

Los adictos al trabajo actualmente son altamente alentados, apoyados y hasta recompensados pero trabajar duro no tiene por qué ser sinónimo de trabajar inteligentemente.

De hecho ser un yonqui del trabajo puede contribuir a problemas de salud mental y personal: depresiones, abuso de sustancias, problemas en las relaciones personales,…

Los ejecutivos más eficaces son aquellos que puede actuar y reflexionar, lo que significa desconectarse de la compulsión de mantenerse siempre ocupados.

3- Mejor solución a tus problemas

No hacer nada o no tener nada que hacer son oportunidades muy valiosas para estimular al pensamiento inconsciente.

Entre las funciones de este tipo de pensamiento está la de integrar y asociar la información que tenemos en nuestra base de datos de conocimiento.

Es en esta región en donde eres más propenso a generar ideas novedosas cuando te enfocas en la resolución de problemas.

4- Es por tu salud

Cuando estás constantemente haciendo algo, estás estimulando a tu sistema nervioso hasta el agotamiento. Y un sistema nervioso excesivamente agotado termina dando a luz a una serie de problemas de salud, casi imposibles de superar.

Para una salud óptima y una mayor curación de cualquier enfermedad, necesitas un sistema nervioso que funcione al 100%, de lo contrario una vida equilibrada y saludable será altamente improbable.

Agendar tiempo para dedicarse a no hacer nada produce muchos beneficios para la salud: reduce el ritmo cardíaco, mejora la digestión o el estado anímico.

En general, el bienestar emocional se ve favorecido y este es un factor decisivo para determinar si caes o permaneces enfermo.

Además el tiempo de inactividad mental repone los niveles de glucosa y oxígeno del cerebro y permite que este procese y archive tus cosas, lo que hace que te sientas más descansado.

promueve una mayor confianza en ti mismo y en la vida. Por lo que aumenta tu capacidad de resistir el dolor físico, mental y espiritual, y responder a los cambios que se te presenta en tu día a día.

Nos quedamos con la frase de Carmen Valverde… 

Parar no es perder el tiempo,

es reducir las probabilidades de que el tiempo que pasas

en actividades como el trabajo o las relaciones personales

 sea desperdiciado o tenga poco valor.

… y nos la aplicamos. Paramos y estos días nos dedicamos a no hacer nada.

¡Qué disfrutéis de la Semana Santa!

Consejo Lean: Parar no es perder el tiempo
Dra. Ing. Isabel Muñoz Machín

Lean, Logistica, Gestión Sanitaria y Dirección de Proyectos. CEO Osenseis.

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