¿Perseverar o pivotar?

A nosotros nos va más eso de perseverar, de ser tercos como una mula, y no parar hasta conseguir nuestro objetivo: “el que la sigue, la consigue”, pero este domingo leíamos en la edición en papel del periódico El Mundo (sección Emprendedores & Empleo) un par de artículos titulados “Encuentra el éxito de las manos de tus clientes”, “Keepunto, o el talento de pivotar” con algunas reflexiones interesantes: Lean Startup permite lanzar rápido tu idea en el mercado y tener margen de cambio si el producto no se ajusta a las exigencias de tu público. Lean Startup es una filosofía que propone la interacción de los productos nuevos en el mercado, medir su aceptación, cambiar lo que no nos gusta y aprender. Es decir, hacer realidad su máxima “lanza rápido y si has de fracasar, fracasa rápido y barato” (…) “Los mejores emprendedores no son los que tienen mejores ideas sino los que las ejecutan del mejor modo posible”. Tener un proyecto revolucionario que no acepta el mercado no tiene sentido, lo mejor es testear tu producto para evitar desagradables sorpresas (…) A Raúl de la Cruz-Linacero, CEO y fundador de Keepunto, no le tiembla el pulso cuando tiene que dar un giro a su idea de negocio porque el mercado así lo exige. Ha sabido moverse y pivotar para encontrar el hueco idóneo para su empresa, un prebanco que, sin embargo, nació como una entidad financiera dirigida para niños. “Nos topamos con la regulación y un mercado que no nos permitía poner en marcha este proyecto”, admite de la Cruz-Linacero, “así que nos convertimos en el primer prebanco...

¿Echamos un kiki?

Perdón, en realidad no queríamos preguntarlo, es una afirmación. ¡Queremos un kiki! Seguro que alguno habéis pensado que este no es un tema apropiado para un blog aparentemente serio como este, pero seguro que alguien le ha encontrado el lado erudito al tema y que además algo tendrá que ver con Lean. ¡Bingo!. Una vez más nuestros amigos de Renault Consulting nos hacen reflexionar, en este caso, sobre un tema tan apetecible como el kiki… [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=fUj1Moh9_OE&w=420&h=315] Detrás de cada kiki (crisis en japonés) hay peligros y oportunidades. Si tenemos una actitud positiva, las crisis deberían ser una oportunidad de replantearnos si el camino que estamos siguiendo es el correcto, si la compañía es la adecuada y si realmente llevamos en la mochila lo que nos hace falta o simplemente cargamos con un montón de trastos que no aportan nada. Cambiar la ruta de viaje, elegir otros compañeros para andar el camino o aligerar la mochila, no es el resultado de una derrota o un fracaso, es un síntoma de inteligencia y adaptación al cambio, o como nos gusta decir en Osenseis (@osenseis), darle la vuelta a la tortilla haciendo que las debilidades se transformen en virtudes. ¿Y por qué Lean puede ayudarnos con esto del kiki? Repasemos los cinco principios de Womack & Jones + el principio Osen”seis”. 1.- Valor. Estamos en mitad del kiki (de una crisis). ¿Realmente estamos enfocados a lo que realmente importa y tiene valor o simplemente hacia lo que nos han dicho o toca hacer? Replantéate el valor de la meta que tienes marcada y si ésta debe cambiarse. 2.- Flujo. ¿Todo lo que...

Desnudando al emperador.

Al hilo del post del martes que escribía nuestra CEO, Isabel Muñoz, recogemos el guante e intentamos dar una serie de consejos para que, si somos emperador, nos demos cuenta que estamos desnudos, y si somos colaboradores, sepamos cómo decirle a nuestro emperador que está desnudo. Señor emperador, aquí unas claves para que sea mejor jefe: Escucha a tus empleados y valora sus opiniones. Lidera a tu equipo con asertividad: Establece normas claras y muestra firmeza en el carácter. Un buen líder debe reunir ciertos requisitos (carisma, simpatía, capacidad de argumentación y empatía). Atrévete a cambiar. Adaptarse a las nuevas tecnologías, pensamientos, tendencias… etc es fundamental para que tu empresa sobreviva. El pensamiento divergente y la creatividad serán los que te ayuden a buscar alternativas ante cualquier disyuntiva o problema. Expón tus objetivos: Comunica tus metas al personal y buscad conjuntamente la manera de poder alcanzarlas. Hazles partícipes del rendimiento general. Implícales en los problemas de la empresa y contempla sus posibles soluciones. Juega con el tiempo: Tus empleados son personas que tienen una vida FUERA DEL TRABAJO (con sus obligaciones ineludibles!). Puedes plantearles alternativas para conciliar vida laboral y familiar. Observa el rendimiento: Una persona a quién le gusta su trabajo porque se siente competente, estará más motivada y rendirá mejor. ¡RECOMPENSA! Un trabajador que cuida de tu empresa y está dispuesto a “gastar” su tiempo libre en trabajar más para ti, es un tesoro. Recuerda que la recompensa es una inversión para que aquella persona siga motivada, y estas compensaciones pueden ser económicas o sociales (reconocimiento y la valoración positiva). Señor colaborador del emperador, aprenda a decirle que está desnudo, o cómo llevarle la contraria al jefe sin que nos cueste un disgusto: Hacer preguntas esclarecedoras: Si crees que tu jefe está enfocando su estrategia por mal camino, puedes plantear interrogantes...

Esto es un cuento.

Algunos de vosotros habéis aprovechado el verano para leer sobre Lean. ¡Bien! Excelente lectura para acompañar los días de playa. Así que ahora, a la vuelta de las vacaciones, hemos recibido algunas preguntas cuestionando lo que dice la bibliografía acerca de que la mayoría de las tareas que realizamos no aportan valor añadido. Si eso es cierto, nos preguntáis, ¿cómo es posible que hasta ahora no nos hayamos dado cuenta? ¿tan zoquetes somos? Pues no, no somos unos zoquetes (aunque quién sabe, tal vez alguno haya)… Hay muchas respuestas a esta pregunta, una de ellas la encontramos en este cuento de Hans Christian Andersen de 1837, cuya versión original y resumida puedes encontrar en cuentos para dormir: El traje nuevo del emperador Había una vez un Emperador al que tanto importaban sus vestidos, que encargó un traje nuevo a dos bribones que prometieron hacerle un traje con una tela tan especial que solo podrían ver quienes no fueran tontos o indignos de su cargo. Pero solo acumulaban el oro y los ricos materiales que recibían, mientras hacían como que tejían. Cuando los asesores del Emperador fueron a ver a los sastres tuvieron miedo de ser tomados por tontos, y regresaron alabando grandemente el traje. Lo mismo ocurrió con cuantos los visitaron, y con el propio Emperador, quien, cuando el traje estuvo listo, no dudó en quitarse sus ropas. Y fue al desfile vestido con sus invisibles telas, que también eran alabadas por todo el pueblo. Hasta que un niño gritó entre risas “El emperador está desnudo” y todos, incluido el Emperador, se dieron cuenta del engaño y del ridículo...

Cero absoluto / Absolute zero.

Lord Kelvin (1824-1907) fue un físico británico entre cuyas aportaciones se encuentra la escala de temperatura Kelvin y el establecimiento del cero absoluto a -273.15º Celsius. Sin embargo para Osenseis, lo que ha traído hoy a este físico a nuestro blog es lo que denominaremos el “cero absoluto de la mejora” y que está inspirado en la siguiente frase atribuida a Lord Kelvin: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Pues manos a la obra. ¿Cómo podemos medir Lean? Una de las formas es a través del “tiempo de producción” o “throughput time”, que puede ser calculado como: Tiempo de producción = Tiempo de proceso + tiempo de inspección + tiempo movimientos + tiempo de espera. Veámoslo con el ejemplo de una barra de pan: Tiempo de fabricación de la barra de pan (tiempo de proceso) = 3 horas Tiempo dedicado a retirar las barras quemadas, partidas, poco hechas (tiempo de inspección) = 1 hora Tiempo dedicado a llevar el pan del obrador a la panadería para la venta (tiempo de movimientos) = 45 minutos Tiempo que tarda la barra de pan en venderse (tiempo de espera) = supongamos que 30 minutos El “tiempo de producción” o “throughput time” de nuestra barra de pan será: Tiempo de producción = Tiempo de proceso + tiempo de inspección + tiempo movimientos + tiempo de espera. Tiempo de producción barra de pan = 3 horas + 1 horas + 45 minutos + 30 minutos = 5 horas y 15 minutos Vale. Ya hemos...