El peso del valor.

Uno de los principios del Lean es identificar y definir el valor de un producto o servicio desde la perspectiva del cliente. Casi nada. Como principio es absolutamente brillante: ¿de qué me sirve prestar un servicio a un cliente si no  sé qué valora realmente y cuáles son sus necesidades?  El problema estriba en que conocer qué es lo que un cliente valora realmente no es fácil, por una mera cuestión de subjetividad. Hablemos de un ejemplo aunque un tanto extremo, real.  Me decía una compañera que en la óptica en la que trabaja un día una señora le pidió la hoja de reclamaciones porque no le gustaba el hilo musical de la tienda. Del mismo modo que a mí no se me ocurre estar al loro del hilo musical cuando voy a comprarme unas gafas,  sin entrar en otro tipo de valoraciones está claro que  como mínimo para aquella señora el hilo musical tiene un valor y es lo suficientemente importante como para llegar a  plantearse poner una queja por escrito. Tras años de dedicación a la asistencia médica en quirófano y consultorios, uno acaba llegando a la conclusión de que el valor tiene una variabilidad tan grande como la vida misma, es algo sencillamente plurifactorial. Algunos pacientes valoran no verse sumergidos en una vorágine extraña de equipos de profesionales, de forma que cada vez que vienen a visitarse hay un médico distinto, del equipo, pero distinto. Otros, dan valor al tono de voz del cirujano mientras están siendo operados (cuando la anestesia les permite estar despiertos) ya que les transmite tranquilidad oír un tono de voz que ellos perciben como sereno, seguro y...

Los circos con animales, un espectáculo del pasado o cómo redefinir el concepto de valor.

Esta semana leíamos un artículo de María Ruiz Carreras en el Diagonal en el que reflexiona sobre los circos con animales, un espectáculo del pasado:   Según la organización internacional AnimaNaturalis, más de 20 compañías circenses que usan animales viajan por España durante todo el año. Un informe de Infocircos estima que sólo en el Estado español viven cautivas 25 elefantas, 70 tigres, 40 leones y 15 primates, entre otras especies como jirafas, leones marinos, pingüinos, tiburones y pirañas, cocodrilos y caimanes, llamas y guanacos, pumas, guepardos, hipopótamos, osos pardos, camellos y dromedarios, canguros, avestruces, serpientes y tarántulas, cebras, búfalos, watusis, jabalíes, rinocerontes y bisontes americanos.  (…) Desde hace tiempo, se viene poniendo en tela de juicio este tipo de atracción. Mientras espectáculos como el del Circo del Sol o el Circo Imperial Chino completan aforos a precios elevados sin necesidad de animales, los circos que sí los usan se enfrentan a una dura crítica social. (…) En todo caso, una visita a los alrededores de cualquiera de los circos que, en estos días, están presentes en algunas ciudades españolas, muestra que los circos convencionales necesitan una renovación urgente si pretenden sobrevivir en el siglo XXI. Mientras tanto, convocatorias como la madrileña concentración del próximo día 30 de enero dejan ya intuir que los circos con animales comienzan a ser un espectáculo del pasado. Este genial análisis de María nos ha hecho cuestionarnos si es posible romper las reglas preestablecidas y generar un nuevo, apasionante y mejorado concepto de valor para nuestro producto o servicio. En el caso del circo así ha sido. Hace 30 años parecía imposible imaginar un circo sin animales o sin...

Lo que realmente quería.

Hemos hablado muchas veces de los cinco principios Lean definidos por Womack y Jones. El primero de ellos hace referencia al VALOR de un producto o servicio. Este concepto de valor, lo que realmente es importante y significativo del producto o servicio que hacemos, lo define el cliente. Sí, lo hemos dicho bien: el cliente. Ni el dueño de la empresa, ni el de marketing, ni el de producción, ni siquiera el de calidad, el valor de un producto o un servicio, lo define el cliente, que es, al fin y al cabo, el que está dispuesto a pagar por ello. Algo que aparentemente parece sencillo, tan sencillo como preguntarle al cliente lo que realmente quiere, puede convertirse en algo tan variopinto como esto: ¿Sabes quién es tu cliente?, ¿le has preguntado alguna vez lo que realmente quiere?. En nuestra vida personal el “cliente” podría ser la familia (pareja, hijos, padres…), los amigos, etc. ¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que realmente quieren de ti?, ¿tienes claro cuál es el valor que les aportas? Cuidado con esto, que ya sabéis que uno de nuestros consejos Lean favoritos es ese que dice: “cuchillo que no corta y persona que no aporta, a la mierda que no importa”. Consejo lean: Cuchillo que no corta y persona que no aporta, a la mierda que no importa. Dra. Ing. Isabel Muñoz Machín Socio & Chief Executive Officer (CEO) de Osenseis. Si te gustan nuestros contenidos, no olvides suscribirte a nuestro RSS Feed diario y/o a...

¿Perseverar o pivotar?

A nosotros nos va más eso de perseverar, de ser tercos como una mula, y no parar hasta conseguir nuestro objetivo: “el que la sigue, la consigue”, pero este domingo leíamos en la edición en papel del periódico El Mundo (sección Emprendedores & Empleo) un par de artículos titulados “Encuentra el éxito de las manos de tus clientes”, “Keepunto, o el talento de pivotar” con algunas reflexiones interesantes: Lean Startup permite lanzar rápido tu idea en el mercado y tener margen de cambio si el producto no se ajusta a las exigencias de tu público. Lean Startup es una filosofía que propone la interacción de los productos nuevos en el mercado, medir su aceptación, cambiar lo que no nos gusta y aprender. Es decir, hacer realidad su máxima “lanza rápido y si has de fracasar, fracasa rápido y barato” (…) “Los mejores emprendedores no son los que tienen mejores ideas sino los que las ejecutan del mejor modo posible”. Tener un proyecto revolucionario que no acepta el mercado no tiene sentido, lo mejor es testear tu producto para evitar desagradables sorpresas (…) A Raúl de la Cruz-Linacero, CEO y fundador de Keepunto, no le tiembla el pulso cuando tiene que dar un giro a su idea de negocio porque el mercado así lo exige. Ha sabido moverse y pivotar para encontrar el hueco idóneo para su empresa, un prebanco que, sin embargo, nació como una entidad financiera dirigida para niños. “Nos topamos con la regulación y un mercado que no nos permitía poner en marcha este proyecto”, admite de la Cruz-Linacero, “así que nos convertimos en el primer prebanco...

¿Echamos un kiki?

Perdón, en realidad no queríamos preguntarlo, es una afirmación. ¡Queremos un kiki! Seguro que alguno habéis pensado que este no es un tema apropiado para un blog aparentemente serio como este, pero seguro que alguien le ha encontrado el lado erudito al tema y que además algo tendrá que ver con Lean. ¡Bingo!. Una vez más nuestros amigos de Renault Consulting nos hacen reflexionar, en este caso, sobre un tema tan apetecible como el kiki… [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=fUj1Moh9_OE&w=420&h=315] Detrás de cada kiki (crisis en japonés) hay peligros y oportunidades. Si tenemos una actitud positiva, las crisis deberían ser una oportunidad de replantearnos si el camino que estamos siguiendo es el correcto, si la compañía es la adecuada y si realmente llevamos en la mochila lo que nos hace falta o simplemente cargamos con un montón de trastos que no aportan nada. Cambiar la ruta de viaje, elegir otros compañeros para andar el camino o aligerar la mochila, no es el resultado de una derrota o un fracaso, es un síntoma de inteligencia y adaptación al cambio, o como nos gusta decir en Osenseis (@osenseis), darle la vuelta a la tortilla haciendo que las debilidades se transformen en virtudes. ¿Y por qué Lean puede ayudarnos con esto del kiki? Repasemos los cinco principios de Womack & Jones + el principio Osen”seis”. 1.- Valor. Estamos en mitad del kiki (de una crisis). ¿Realmente estamos enfocados a lo que realmente importa y tiene valor o simplemente hacia lo que nos han dicho o toca hacer? Replantéate el valor de la meta que tienes marcada y si ésta debe cambiarse. 2.- Flujo. ¿Todo lo que...