El #Recetario de Marta: DESPERDICIO PERPETUO, ¿TIENE SOLUCIÓN?

Si analizamos lo que ocurre en una empresa resulta que sólo alrededor de un 5% de las tareas que hacemos aportan valor. La primera vez que lo leí me reí, pero cuando fui consciente de la magnitud de la tragedia, quise llorar. Resulta que del resto de tareas un 30% no aportan valor pero las necesitamos (en salud un claro ejemplo sería la burocracia y papeleos mil que necesariamente nos dicen estamos obligados a realizar) y por último un 65% no aportan valor alguno. O sea, que perdemos el tiempo de mala manera y estamos absolutamente rodeados de desperdicio o waste. El Lean es un concepto podríamos decir holístico, que pretende optimizar lo que realmente aporta, eliminar lo que no lo hace y reducir al mínimo lo que se necesita pero no aporta valor.  Los números chirrían y ponerse manos a la obra es algo necesario a estas alturas. Al hilo de lo que aporta y no aporta valor y haciendo un ejercicio de autocrítica dentro de mi sector (algo totalmente recomendable si queremos mejorar) voy a contar una anécdota real como la vida misma que viví en una ocasión. Un día mientras estaba con una visita me quedé sin el documento de consentimiento informado que necesitaba entregar a un paciente para hacerle una prueba. Esto me obligó a descolgar el teléfono para solicitarlo al mostrador correspondiente, pero tras varios minutos nadie me respondió. Decidí levantarme e ir a buscar a una auxiliar que conocía donde podía encontrar lo que buscaba, y tras recorrer unos cuantos metros me dijo que la siguiera hasta un almacén donde estaba guardado el...

Qué es Lean #BL01

Apliquemos por un momento eso que tanto escasea como es el sentido común y que, como nos gusta decir en Osenseis, es el “principio activo” de Lean. Si tuviésemos que adelgazar unos kilos, pongamos que 10 o 15, ¿alguien se plantearía cortarse un brazo, una pierna o la cabeza?. Seguro que no. Nadie se plantea “perder” lo que es valioso o importante, sino que entendemos que lo correcto es deshacernos de lo superfluo, lo innecesario, es decir la grasa. Esa es la esencia de Lean, eliminar la grasa de los procesos, lo innecesario, lo superfluo, el desperdicio, lo que no aporta. Veamos como los monigotes de Mónica López reinterpretan que es Lean en Sanidad en los 42 segundos que dura este vídeo: Shigeo Shingo, un ingeniero japonés, considerado el precursor (entre otras técnicas) del Poka-Yoke y del SMED, dijo hace más de 50 años que los cuatro propósitos de la mejora continua es hacer las cosas (en este orden de importancia): más fáciles. Nos encanta, es nuestra fijación particular, aplicar herramientas sencillas y fáciles para mejorar, aptas para todos los públicos y que puedan emplearse en nuestro entorno personal y profesional. mejor. Suele ser una derivada de la anterior. Al hacer las cosas más fáciles, te equivocas menos y las cosas salen mejor. más rápido. Efectivamente, más rápido, pero no porque te des más prisa o “corras” más, simplemente porque al provocar que sea más fácil hacerlo bien, no se cometen tantos errores, ni se pierde el tiempo en actividades innecesarias y por tanto se termina la tarea antes. más barato. La traducción en dinero de todo lo anterior...

El peso del valor.

Uno de los principios del Lean es identificar y definir el valor de un producto o servicio desde la perspectiva del cliente. Casi nada. Como principio es absolutamente brillante: ¿de qué me sirve prestar un servicio a un cliente si no  sé qué valora realmente y cuáles son sus necesidades?  El problema estriba en que conocer qué es lo que un cliente valora realmente no es fácil, por una mera cuestión de subjetividad. Hablemos de un ejemplo aunque un tanto extremo, real.  Me decía una compañera que en la óptica en la que trabaja un día una señora le pidió la hoja de reclamaciones porque no le gustaba el hilo musical de la tienda. Del mismo modo que a mí no se me ocurre estar al loro del hilo musical cuando voy a comprarme unas gafas,  sin entrar en otro tipo de valoraciones está claro que  como mínimo para aquella señora el hilo musical tiene un valor y es lo suficientemente importante como para llegar a  plantearse poner una queja por escrito. Tras años de dedicación a la asistencia médica en quirófano y consultorios, uno acaba llegando a la conclusión de que el valor tiene una variabilidad tan grande como la vida misma, es algo sencillamente plurifactorial. Algunos pacientes valoran no verse sumergidos en una vorágine extraña de equipos de profesionales, de forma que cada vez que vienen a visitarse hay un médico distinto, del equipo, pero distinto. Otros, dan valor al tono de voz del cirujano mientras están siendo operados (cuando la anestesia les permite estar despiertos) ya que les transmite tranquilidad oír un tono de voz que ellos perciben como sereno, seguro y...

Los circos con animales, un espectáculo del pasado o cómo redefinir el concepto de valor.

Esta semana leíamos un artículo de María Ruiz Carreras en el Diagonal en el que reflexiona sobre los circos con animales, un espectáculo del pasado:   Según la organización internacional AnimaNaturalis, más de 20 compañías circenses que usan animales viajan por España durante todo el año. Un informe de Infocircos estima que sólo en el Estado español viven cautivas 25 elefantas, 70 tigres, 40 leones y 15 primates, entre otras especies como jirafas, leones marinos, pingüinos, tiburones y pirañas, cocodrilos y caimanes, llamas y guanacos, pumas, guepardos, hipopótamos, osos pardos, camellos y dromedarios, canguros, avestruces, serpientes y tarántulas, cebras, búfalos, watusis, jabalíes, rinocerontes y bisontes americanos.  (…) Desde hace tiempo, se viene poniendo en tela de juicio este tipo de atracción. Mientras espectáculos como el del Circo del Sol o el Circo Imperial Chino completan aforos a precios elevados sin necesidad de animales, los circos que sí los usan se enfrentan a una dura crítica social. (…) En todo caso, una visita a los alrededores de cualquiera de los circos que, en estos días, están presentes en algunas ciudades españolas, muestra que los circos convencionales necesitan una renovación urgente si pretenden sobrevivir en el siglo XXI. Mientras tanto, convocatorias como la madrileña concentración del próximo día 30 de enero dejan ya intuir que los circos con animales comienzan a ser un espectáculo del pasado. Este genial análisis de María nos ha hecho cuestionarnos si es posible romper las reglas preestablecidas y generar un nuevo, apasionante y mejorado concepto de valor para nuestro producto o servicio. En el caso del circo así ha sido. Hace 30 años parecía imposible imaginar un circo sin animales o sin...

Lo que realmente quería.

Hemos hablado muchas veces de los cinco principios Lean definidos por Womack y Jones. El primero de ellos hace referencia al VALOR de un producto o servicio. Este concepto de valor, lo que realmente es importante y significativo del producto o servicio que hacemos, lo define el cliente. Sí, lo hemos dicho bien: el cliente. Ni el dueño de la empresa, ni el de marketing, ni el de producción, ni siquiera el de calidad, el valor de un producto o un servicio, lo define el cliente, que es, al fin y al cabo, el que está dispuesto a pagar por ello. Algo que aparentemente parece sencillo, tan sencillo como preguntarle al cliente lo que realmente quiere, puede convertirse en algo tan variopinto como esto: ¿Sabes quién es tu cliente?, ¿le has preguntado alguna vez lo que realmente quiere?. En nuestra vida personal el “cliente” podría ser la familia (pareja, hijos, padres…), los amigos, etc. ¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que realmente quieren de ti?, ¿tienes claro cuál es el valor que les aportas? Cuidado con esto, que ya sabéis que uno de nuestros consejos Lean favoritos es ese que dice: “cuchillo que no corta y persona que no aporta, a la mierda que no importa”. Consejo lean: Cuchillo que no corta y persona que no aporta, a la mierda que no importa. Dra. Ing. Isabel Muñoz Machín Socio & Chief Executive Officer (CEO) de Osenseis. Si te gustan nuestros contenidos, no olvides suscribirte a nuestro RSS Feed diario y/o a...