El #Recetario de Marta: LA PERSPECTIVA IMPORTA…Y MUCHO.

No creo en los milagros. Creo en las personas que aunando esfuerzos llegan lejos y hacen llegar lejos a las empresas. El Lean no hace milagros, pero con la filosofía bien entendida y aplicada poniendo el foco en el lugar adecuado consigue beneficios reales que con voluntad pueden perdurar en el tiempo. Una de las claves para que la metodología sea exitosa a nivel sanitario es centrarse en las actividades que aportan valor y mejorarlas. Desde una perspectiva Lean -y pese a los escépticos- lo que aporta más valor es el acto médico que tiene lugar en el consultorio y no el despacho del gerente. Si se priorizan los resultados y la reducción de costes por encima del acto médico, nos posicionamos en una perspectiva inadecuada y nos alejamos del éxito. ¿Y cómo le explicamos esto a un gerente que no sabe de Lean y ni le suena? En primer lugar debemos recordarle que los pacientes son nuestra razón de ser y que es precisamente en la interacción médico-paciente donde podremos identificar más desperdicio. Cuando terminé la especialidad y me enfrentaba al gran reto de atender sola a pacientes en el consultorio, me preocupaba – y mucho- no estar a la altura de la situación. En un principio, la ingenuidad de la inexperiencia y juventud me hicieron pensar que el paciente valoraría por encima de todas las cosas que como profesional de la medicina yo tuviera todo el conocimiento del mundo (y parte del universo y, de paso, del más allá). Consciente de que eso era inviable por más empeño que le pusiera, afronté con inquietud mis primeros “actos...

El #Recetario de Marta: EMPODERA Y TRIUNFARÁS.

Empoderar a los trabajadores de una empresa la convierte en más poderosa y las razones son muy numerosas. Empoderar a los empleados también es Lean. Veamos por qué. Empoderar implica delegar responsabilidades en los empleados y hay que estar convencidos de ello por todas las partes. Idealmente, para empoderar a un trabajador deberíamos ser capaces de conocer a la persona en el ámbito de sus competencias. Estas son rasgos propios de cada individuo que tienen un claro impacto en su forma de proceder en su lugar de trabajo. No estamos hablando solamente de sus conocimientos relacionados con el cargo que ocupan. Esa es una esfera más. Nos referimos también a la motivación de la persona con su actividad, valores personales, habilidades, actitudes o rasgos de carácter que harán de esa persona un candidat@ ideal, o quizá no tanto. Y es que – nos guste o no- todos tenemos habilidades innatas que nos hacen mejores para realizar una tarea determinada y que otros no tienen. En cualquier caso, las habilidades adquiridas en ocasiones compensan a las innatas, de ahí la importancia de tener a un trabajador implicado, motivado y empoderado. Y también es justo eso lo que explica la importancia de conocer bien al trabajador. Es lógico pensar que si un empleado tiene mayor libertad de movimientos en su ámbito laboral, con toda probabilidad los conocimientos adquiridos y su experiencia crearán sinergias positivas en el equipo de trabajo y esto nos va a conducir a una mejora de la competitividad interna en el puesto de trabajo. Eso es Lean. Eso es tener al trabajador implicado. Muchos de nosotr@s hemos contemplado...

El #Recetario de Marta: EL DÍA QUE ENCONTRÉ UN ESTÁNDAR.

Soy muy pero que muy fan de las tortitas o pancakes. En este post ya hablé un poco de ellas. La verdad es que estoy muy enganchada y las llevo haciendo desde hace años, sobretodo para mis desayunos del fin de semana. Desayuno algo diferente y saludable que me sienta fenomenal, salgo un poco de la rutina de mi desayuno habitual y me lo paso pipa preparándolas. Cuando algunos de mis conocidos más cercanos han visto alguna foto de mis tortitas siempre me dicen lo mismo: “Uy eso da mucho trabajo… Yo prefiero comprarlas hechas o irme a una cafetería a que me las preparen…” No es que pretenda convencer a nadie de nada, pero el tema de las tortitas me va a volver a servir en esto del Lean para hablar un poco más de lo que se entiende por un estándar y quizá de que alguien se anime a buscar sus propios estándares. Dentro de la filosofía Lean hablar de un estándar significa tener un método reproducible para hacer una determinada tarea. No hay más. Ahora bien, a todos nos gustaría encontrar un estándar IDEAL que sería aquel que nos permitiría realizar esa tarea de la forma más eficiente posible. Es utópico a la par que absurdo pensar que cuando queremos estandarizar un método de trabajo vamos a lograr a la primera ese estándar IDEAL, sobretodo si ni siquiera tenemos un estándar inicial definido. Desgraciadamente muchas veces hacemos las cosas como nos parece, de forma bastante errática tanto en nuestra vida personal como a veces también en lo laboral. En ambos casos eso supone una pérdida de...

El #Recetario de Marta: SOLTAR LASTRE.

Estamos ya en Diciembre y de nuevo con el comienzo del año vuelven los buenos propósitos y las buenas intenciones para el año siguiente. Francamente creo que es más importante hacer balance, ver si se cumplieron las expectativas que teníamos y sobretodo analizar las causas en caso de que no se hayan cumplido. Llevamos ya años recordando desde Osenseis la importancia de afrontar y sobretodo de hacer aflorar los ERRORES. Y es que son los fracasos los que nos hacen aprender y sobretodo PROGRESAR y MEJORAR. Si hago balance podría decir que en mi caso este NO ha sido un gran año, más allá de lo personal en lo laboral ha sido un año muy poco Lean y eso significa que ha habido mucho desperdicio, diría que demasiado. Pero si alguna cosa ha sido muy pobre es el salario emocional que he recibido. Mis esfuerzos por hacer bien mi trabajo no se han visto recompensados y esto debería ser siempre un motivo de reflexión y análisis. A lo largo de 2018 dos compañeros de distintos departamentos me hicieron un par de comentarios durante dos distendidas conversaciones diferentes que no sólo no he olvidado sino que siempre recordaré. El primero me dijo a raíz de una situación concreta que “aquí no se puede ser tan perfeccionista”. Reconozco que fue como una losa, además de una revelación. Y entré en bucle dándole vueltas a esa corta frase durante días y días. No se puede ser tan perfeccionista, resulta que era, que es, un inconveniente. Pues vaya. Tenemos un problema, y gordo. Resulta que te esfuerzas sin cesar en hacer bien tu...

El #Recetario de Marta: UTILIDADES OCULTAS DEL CAMBIO.

Una vez tuve un jefe que durante una reunión dijo que no tenía conciencia de ser una persona autoritaria en sus decisiones. Me resultó algo más que curioso en la medida en la que una valoración de tal calibre debe realizarla en todo caso el colectivo que trabaja contigo y nunca uno mismo, eso si estás dispuesto a mejorar o cambiar de actitud en caso de ser necesario. El mismo jefe resulta que tenía un modo de proceder muy particular: su despacho era el mejor, tenía menos visitas que nadie, si había una cirugía compleja no estaba para resolverla (en realidad era el que siempre se iba a casa antes), si un día se colapsaba el servicio de Urgencias raro era el día que echaba una mano (y mejor no sigo, aunque creedme si digo que podría). Much@s quizá consideren que eso es lo normal o incluso lo que debería ser pues para eso era el jefe. A esas personas me gustaría explicarles lo equivocadas que están en el post de hoy. Andamos muy escasos de líderes en las jefaturas para desgracia de todos. Yo siempre había pensado que un jefe era por definición además un líder, pero el paso del tiempo (y de poco tiempo, por cierto) me hizo abrir los ojos y ver cuánto me equivocaba. Con frecuencia en puestos de responsabilidad el jefe dice lo que hay que hacer mientras el personal acata órdenes. Habitualmente el jefe no predica con el ejemplo y cuando van mal dadas incrementa el nivel de exigencia al resto para cumplir con la cuenta de resultados exigida. Pues bien, un jefe líder...