El Recetario de Marta: La compra práctica.

La Navidad ya está aquí. Haciendo limpieza en casa el pasado puente de la Constitución por increíble que parezca encontré algunos enseres que me regalaron el año pasado por Navidad y que aún no he estrenado. Esto me hizo pensar, y esa reflexión me ha conducido hasta este post. Lean implícitamente significa ser práctico es a donde vamos hoy, hacia la practicidad. Año tras año por estas fechas cometemos el mismo tipo de error, y como ya sabéis no hay nada menos Lean que no aprender de nuestros errores. Estamos rodeados de campañas publicitarias que nos invitan al consumo masivo de lo que sea: que si la Semana Fantástica, que si  los 7 Días de Oro de ciertos grandes almacenes (que para qué publicitar si ellos lo bordan). Uno de los últimos inventos a los que nos hemos sumado recientemente con bastante entrega es al Black Friday americano. Al principio parecía que no acababa de cuajar aquí, pero como a otras tradiciones importadas nos hemos sumado a lo grande. Desde aquí voy a romper una lanza por todos aquellos que afrontan el asunto con sensatez, y es que cuando nos da por comprar vamos y lo petamos, pero seguimos siendo demasiado impulsivos.  La realidad es que durante este famoso día/s de chollazos muchos productos no sólo no han sido rebajados sino que o están al mismo precio o incluso algo más caros. En otros casos sí que podemos encontrarnos una rebaja que esconde en realidad un buen tongo porque el producto fue subido de precio semanas antes para que el día de autos parezca que ha habido una rebaja...

Caer y levantarse.

Steve Jobs tenía por religión la calidad. Eso le permitió volar alto y llegar muy lejos. A pesar de ello, sus éxitos no fueron el resultado únicamente de su propia genialidad. Uno de los secretos de su éxito fue saber rodearse y tener en cuenta  las ideas de todo un equipo, en lugar de estar esperando la idea revolucionaria de una sola persona. De esto va el Lean, y de esto va la mejora continua. Ya hemos dicho en otros posts dentro de Osenseis que la mejora es infinita, y creo que a estas alturas en las que el Lean nos va resultando más familiar pocos lo cuestionan. El espíritu Lean implica inexorablemente desplazarse hasta el sitio donde tienen lugar las actividades que aportan valor (eso que en Lean llamamos el gemba), y cual Sherlock Holmes lupa en mano dedicarnos ante todo a OBSERVAR. ¿Cómo puedo saber qué está fallando si no observo? Os invito a hacer este sencillo ejercicio de observar y explorar con mucho detalle lo que ocurre pasa a vuestro alrededor unos minutos durante vuestra jornada. Si hacemos ese ejercicio tanto en nuestros respectivos lugares de trabajo, en una tienda, en nuestras propias casas, pronto nos daremos cuenta de que estamos rodeados de desperdicio y de que existe potencial de mejora más que amplio. Del mismo modo que la mejora es infinita me atrevería a decir que el talento también lo es, y es que nadie nace enseñado. Una de las claves de la metodología Lean es no temer al fracaso, asumir que forma parte de nuestro aprendizaje y- por encima de todo- aprender de él....

Ligeros de equipaje.

Mis vacaciones -como seguramente las de muchos de vosotros- han llegado a su fin y tras un par de meses vuelvo con un post en el Recetario. Os voy a confesar que cuando estoy de vacaciones no hago pellas de Lean, sino que el Lean se viene conmigo en mi maleta. Si tú eres de esas personas que prefieren acumular experiencias a acumular trastos y apechusques varios cuando viajas te diré que: El Lean será tu gran compañero de viaje allá donde vayas. Este post te interesa Para los que os estéis preguntando como conseguir que el Lean viaje en nuestra maleta, la clave es tan simple como preparar nuestra maleta prescindiendo de lo que no nos hace falta o dicho de otro modo eliminando el desperdicio. Vale, de entrada el asunto puede hasta resultar agobiante… ¿Pero que voy a eliminar de mi maleta si todo lo que he metido en ella me hace falta? Primer error y primer gran desengaño. No es cierto. Habitualmente hacemos las maletas ‘a lo grande’, “oiga que estoy de vacaciones y me tengo que llevar esto… también esto otro… y esto por si acaso, “po ya que ” estoy esto lo cojo también…” El primer consejo Lean a recordar es que debemos sustituir el famoso “po-ya-que” por el “pa-qué”. Y es que “pa qué” me voy a llevar el paraguas si me voy a la playita y las probabilidades de lluvia son remotas (aplíquese lo dicho a otros objetos basándonos en esa misma regla). Partiendo de lo que casi todos solemos llevar en la maleta cuando nos vamos de viaje de placer, un dilema no del todo infrecuente es: ¿me llevo la tableta...

La importancia de lo que no se ve.

Ya en alguna ocasión desde el Recetario hemos hablado de la importancia de que los problemas salgan a la luz, siendo el mayor de todos ellos simplemente el creer que no se tiene ninguno. Habitualmente en las empresas los problemas visibles para los altos mandos son sólo la punta del iceberg, que representa un % muy pequeño del total. Lo que aflora realmente, ese iceberg, no es más que lo visible pero los problemas reales importantes se encuentran justo escondidos debajo: son la base del iceberg y eso es lo que por desgracia no vemos. Obviamente,  llegar a conocer justo lo que está debajo no es fácil y es que vivimos en una sociedad en la que mirar para otro algo cuando algo está fallando o taparlo sin más es lo más habitual. Esta situación se produce hasta en lo más cotidiano. Aún recuerdo cuando de niña mi hermano y yo habíamos hecho alguna trastada gorda y nos esmerábamos ( ahora lo pienso y me sorprendo de lo manitas vs manipuladores que podíamos llegar a ser …) para que cuando llegase mi padre a casa no notase lo más mínimo. Y es que esto en nuestra cultura es algo que se cultiva de pequeños por lo que una vez de adulto el cambio de chip no es sencillo. Recuerdo también que el trabajo estuvimos haciendo durante un tiempo un ejercicio de Team Building con un experto, en principio con el objetivo de poner los problemas sobre la mesa, limar asperezas y fortalecer nuestras relaciones como equipo. ¿Sabéis que ocurrió? Pues que donde supuestamente apenas había problemas empezaron a aflorar...

Aplicaciones atípicas de la Thermomix.

Mi padre es de francés. No estudió inglés en su época porque no era el idioma que se estilaba entonces y ha maldecido no haberlo hecho cuando era un niño en infinidad de ocasiones. Realmente es una espina que tiene más que clavada, así que por puro amor propio más que por necesidad se apuntó a varias academias ya de adulto. Y el asunto terminó siendo una relación dual a veces de amor a veces de odio intenso hacia esa lengua… En este momento se encuentra de nuevo en fase de romance con la lengua inglesa y a pesar de la edad no quiere dejar sin resolver lo que él siente como un fracaso personal, cual una relación sentimental fallida. Pues bien, hace pocos días le llamó la atención un libro que yo leía titulado “Sanidad Lean” (que por cierto os recomiendo totalmente sobretodo si tenéis interés en el tema de Healthcare) y no pudo evitar comentar: “– ¿Qué es eso de Lean? ¿De qué va? ” Obviamente ahí ya empecé a tragar saliva, mientras recordaba este post en el que hace un año Isabel Muñoz, CEO de Osenseis, puso a prueba a los alumnos del Máster  Lean Manufacturing de la Escuela Lean de Renault al preguntarles cómo explicarían a su abuela qué es Lean. Así que ahí estaba yo con mi embolado, teniendo que explicar de qué va el Lean a mi propio padre al que le había dado por preguntar y – conociéndolo – no iba a conformarse con cualquier respuesta. Sin pestañear demasiado tuve que pensar con rapidez y buscar alguna analogía que me permitiese explicarle...