El #Recetario de Marta: EMPODERA Y TRIUNFARÁS.

Empoderar a los trabajadores de una empresa la convierte en más poderosa y las razones son muy numerosas. Empoderar a los empleados también es Lean. Veamos por qué. Empoderar implica delegar responsabilidades en los empleados y hay que estar convencidos de ello por todas las partes. Idealmente, para empoderar a un trabajador deberíamos ser capaces de conocer a la persona en el ámbito de sus competencias. Estas son rasgos propios de cada individuo que tienen un claro impacto en su forma de proceder en su lugar de trabajo. No estamos hablando solamente de sus conocimientos relacionados con el cargo que ocupan. Esa es una esfera más. Nos referimos también a la motivación de la persona con su actividad, valores personales, habilidades, actitudes o rasgos de carácter que harán de esa persona un candidat@ ideal, o quizá no tanto. Y es que – nos guste o no- todos tenemos habilidades innatas que nos hacen mejores para realizar una tarea determinada y que otros no tienen. En cualquier caso, las habilidades adquiridas en ocasiones compensan a las innatas, de ahí la importancia de tener a un trabajador implicado, motivado y empoderado. Y también es justo eso lo que explica la importancia de conocer bien al trabajador. Es lógico pensar que si un empleado tiene mayor libertad de movimientos en su ámbito laboral, con toda probabilidad los conocimientos adquiridos y su experiencia crearán sinergias positivas en el equipo de trabajo y esto nos va a conducir a una mejora de la competitividad interna en el puesto de trabajo. Eso es Lean. Eso es tener al trabajador implicado. Muchos de nosotr@s hemos contemplado...

El #Recetario de Marta: EL DÍA QUE ENCONTRÉ UN ESTÁNDAR.

Soy muy pero que muy fan de las tortitas o pancakes. En este post ya hablé un poco de ellas. La verdad es que estoy muy enganchada y las llevo haciendo desde hace años, sobretodo para mis desayunos del fin de semana. Desayuno algo diferente y saludable que me sienta fenomenal, salgo un poco de la rutina de mi desayuno habitual y me lo paso pipa preparándolas. Cuando algunos de mis conocidos más cercanos han visto alguna foto de mis tortitas siempre me dicen lo mismo: “Uy eso da mucho trabajo… Yo prefiero comprarlas hechas o irme a una cafetería a que me las preparen…” No es que pretenda convencer a nadie de nada, pero el tema de las tortitas me va a volver a servir en esto del Lean para hablar un poco más de lo que se entiende por un estándar y quizá de que alguien se anime a buscar sus propios estándares. Dentro de la filosofía Lean hablar de un estándar significa tener un método reproducible para hacer una determinada tarea. No hay más. Ahora bien, a todos nos gustaría encontrar un estándar IDEAL que sería aquel que nos permitiría realizar esa tarea de la forma más eficiente posible. Es utópico a la par que absurdo pensar que cuando queremos estandarizar un método de trabajo vamos a lograr a la primera ese estándar IDEAL, sobretodo si ni siquiera tenemos un estándar inicial definido. Desgraciadamente muchas veces hacemos las cosas como nos parece, de forma bastante errática tanto en nuestra vida personal como a veces también en lo laboral. En ambos casos eso supone una pérdida de...

El #Recetario de Marta: SOLTAR LASTRE.

Estamos ya en Diciembre y de nuevo con el comienzo del año vuelven los buenos propósitos y las buenas intenciones para el año siguiente. Francamente creo que es más importante hacer balance, ver si se cumplieron las expectativas que teníamos y sobretodo analizar las causas en caso de que no se hayan cumplido. Llevamos ya años recordando desde Osenseis la importancia de afrontar y sobretodo de hacer aflorar los ERRORES. Y es que son los fracasos los que nos hacen aprender y sobretodo PROGRESAR y MEJORAR. Si hago balance podría decir que en mi caso este NO ha sido un gran año, más allá de lo personal en lo laboral ha sido un año muy poco Lean y eso significa que ha habido mucho desperdicio, diría que demasiado. Pero si alguna cosa ha sido muy pobre es el salario emocional que he recibido. Mis esfuerzos por hacer bien mi trabajo no se han visto recompensados y esto debería ser siempre un motivo de reflexión y análisis. A lo largo de 2018 dos compañeros de distintos departamentos me hicieron un par de comentarios durante dos distendidas conversaciones diferentes que no sólo no he olvidado sino que siempre recordaré. El primero me dijo a raíz de una situación concreta que “aquí no se puede ser tan perfeccionista”. Reconozco que fue como una losa, además de una revelación. Y entré en bucle dándole vueltas a esa corta frase durante días y días. No se puede ser tan perfeccionista, resulta que era, que es, un inconveniente. Pues vaya. Tenemos un problema, y gordo. Resulta que te esfuerzas sin cesar en hacer bien tu...

Un poco de heavy para acabar el año (y para empezarlo).

Para los que hemos pasado nuestra adolescencia escuchando música heavy como AC/DC, Judas Priest, Iron Maiden, Metallica, Saxon, Scorpions… Kiss sólo significaba en aquellos años una cosa: una de las bandas más explosivas y extravagantes en escena, caracterizada por sus locos trajes y maquillajes. Con el paso de los años nos enamoramos y Kiss pasó a tener otro significado “más amoroso” 😊. Ahora Enfermería Tecnológica nos vuelve a hablar de Kiss para recordarnos la importancia de hacer las cosas sencillas en Sanidad, algo muy Lean y con lo que estamos muy obsesionados. Pablo Sánchez nos lo cuenta así de clarito en su entrada El principio KISS en la Sanidad: “Personas perdiéndose por los pasillos del hospital, gente que acaba de salir de hablar con el médico y no sabe muy bien lo que le acaban de decir y citaciones para pruebas que no se sabe ni para qué son ¿Usamos el principio KISS en la Sanidad?  Conduciendo de camino a casa he escuchado en la radio el concepto del principio KISS (acrónimo de “Keep It Simple Stupid”). Según la wikipedia, el principio KISS establece que la mayoría de sistemas funcionan mejor si se mantienen simples que si se hacen complejos; por ello, la simplicidad debe ser mantenida como un objetivo clave del diseño, y cualquier complejidad innecesaria debe ser evitada.  Parece que en lo que a Sanidad se refiere se utiliza más bien poco el principio KISS. Sólo hace falta darse un paseo cualquier día entre semana por los pasillos de cualquier hospital para ver que esto es así. Aquí somos más del KICK (Keep It Complicated King), que se podría traducir cómo “Tú hazlo bien complicado, Rey”.  No hay...

El #Recetario de Marta: por el buen camino.

Una de las lessons learned más trascendentes que aprendí en mi primer viaje Lean es que en cualquier proyecto lo más importante son las personas. Aunque parezca una obviedad, en muchas empresas todavía no se ha llegado a ese convencimiento esencial y es entonces cuando choca que algunos se sorprendan de cómo van las cosas y porqué muchos proyectos no sólo fracasan sino que se quedan a medio camino o ni llegan a comenzarse. Siendo Lean, debemos empezar siempre la casa por sus cimientos y en ellos – tal y como ya hablamos en su día de la casa de Toyota- se encuentran tanto el equipo  humano como la cultura de la empresa. Tras pasar por distintas empresas y comprobar que en la mayoría de ellas fallan los cimientos, la realidad común es la existencia de un desequilibrio en el reparto de ciertos egos que suele conducir a un futuro poco halagüeño. Y es que no se le puede pedir a una plantilla que dé lo mejor de sí, que identifique errores, que innove y aporte soluciones cuando la motivación y el empowerment simplemente, no existen o – si existían- se fueron. Identificadas estas carencias, en este punto tenemos dos caminos: Camino fácil: pensar que eres fantástico pero que desgraciadamente te has rodeado de una pandilla de negados que sólo te generan interminables cefaleas y un insomnio crónico al comprobar como tu cuenta de resultados anual se aguanta con pinzas. (CAMINO ERRÓNEO) Camino Lean: este camino obliga a ponerse la camiseta interior de autocrítica para que -tras convertirse en una segunda piel- no se pueda retirar jamás. A partir...