El #Recetario de Marta: ¿ENCONTRÉ MI IKIGAI?

Todos tenemos talento. Todos. A veces nos cuesta muy poco descubrir en qué porque está muy claro, está en nosotros y tenemos la suerte de que es a lo que nos dedicamos, pero otras muchas acabamos tardando toda una vida en dar con ello porque aún no se definió. De hecho, suele costar y esto en nuestro caso no sorprende pues estamos casi genéticamente programados para tomar decisiones IMPORTANTES desde muy jóvenes para las que nadie nos preparó, advirtió ni asesoró y – no nos engañemos- esto se suele pagar caro. Se trata de un precio vital en mi opinión muy elevado, y es que una decisión inadecuada en un momento temprano de la vida donde la experiencia no es suficiente tiene sus consecuencias.

Recuerdo cuando de pequeña mi tía me preguntaba qué quería ser de mayor. Yo siempre respondía médico. Mi hermano, en cambio, pasó por varias etapas: bombero, jugador de fútbol…  hasta su etapa de astronauta. Yo siempre dije médico, y es a lo que – con mucho esfuerzo e inversión de vida me acabé dedicando -. Mi hermano terminó siendo ingeniero, que cosas, eso nunca lo dijo pero al final es lo que eligió.  Él siempre me dice que – a pesar de los problemas del día a día- le gusta lo que hace, y que en realidad sus estudios realmente fueron muy útiles para lo que hoy es su vida como ingeniero técnico. Yo he pensado muchas (pero MUCHAS) veces en ello, en lo que supuestamente llamamos vocación, en lo que estudié en la facultad y en su utilidad práctica. Creo que hay MUCHA información que nadie nos cuenta, que se da por supuesta, y que solamente llegas a asimilar en el día a día de tu profesión. Una de las cosas que más he echado de menos tras años en la asistencia es que alguien me hubiera enseñado a dar malas noticias. Es algo que hago a diario con mis pacientes, unos días más, otros menos, pero constituye una parte muy importante de mi labor profesional. Se le dio mucha importancia (y que conste que no seré yo quien diga que no la tenga) a la estadística, a la epidemiología, a la biofísica y a tantas otras, pero nunca existió una asignatura que hablase del fracaso de la medicina, de como lo vive un paciente y de como lo vive el propio médico. Algo en general difícil de asumir y de transmitir y que francamente como ser humano no se lleva bien, simplemente se lleva como buenamente se puede.

Cuando dije que todos tenemos talento en algo es porque estoy convencida de ello, y creo que en esta vida todos deberíamos poder hacer aquello para lo que somos mas talentosos por más utópico que parezca. Fundamentalmente porque aquello para lo que uno tiene talento suele ser algo que se disfruta. Y mucho. Y curiosamente suele ser algo en lo que uno se entrega y da lo mejor de si porque se siente útil y realizado. Es sentido común. Como el Lean. A veces hay que probar unas cuantas cosas, bastantes, hasta dar con ello. Pero está ahí. Seguro. Como ya hemos comentado en alguna ocasión un trabajador feliz es un trabajador más implicado, más emprendedor, más productivo. Y la verdad es que es algo que tampoco sorprende.

Los grandes maestros japoneses creen que estamos en este mundo para encontrar nuestra razón de ser, lo q nos hace felices, aquello por lo que cada día merece la pena levantarse y dedicarle todo nuestro empeño con una sonrisa. Os recomiendo que no os perdáis este post de Las 10 Leyes del Ikigai de Isabel Muñoz donde conoceréis un poco más acerca de él. Si tienes la gran suerte de haber llegado a esa pasión que da sentido a tu vida te felicito por haber encontrado tu ikigai. A los que no, seguid en su busca, sólo cuando lo encontréis sabréis de qué se trata. El desarrollo de una actividad alejada de nuestro ikigai, siempre supone y supondrá puro desperdicio (waste).

Os dejo con esta reflexión a modo de receta para volver con energías renovadas en Septiembre:

 

Receta Lean: “El mayor de los desperdicios está en fracasar a la hora de aprovechar las habilidades de las personas…aprendamos de sus frustraciones y de las aportaciones que realmente les motiva llevar a cabo.” W. Edwards Deming
Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

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El #Recetario de Marta: TÁCTICA O ESTRATEGIA.

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