El Recetario de Marta: La compra práctica.

La Navidad ya está aquí. Haciendo limpieza en casa el pasado puente de la Constitución por increíble que parezca encontré algunos enseres que me regalaron el año pasado por Navidad y que aún no he estrenado. Esto me hizo pensar, y esa reflexión me ha conducido hasta este post. Lean implícitamente significa ser práctico es a donde vamos hoy, hacia la practicidad.

Año tras año por estas fechas cometemos el mismo tipo de error, y como ya sabéis no hay nada menos Lean que no aprender de nuestros errores. Estamos rodeados de campañas publicitarias que nos invitan al consumo masivo de lo que sea: que si la Semana Fantástica, que si  los 7 Días de Oro de ciertos grandes almacenes (que para qué publicitar si ellos lo bordan). Uno de los últimos inventos a los que nos hemos sumado recientemente con bastante entrega es al Black Friday americano. Al principio parecía que no acababa de cuajar aquí, pero como a otras tradiciones importadas nos hemos sumado a lo grande. Desde aquí voy a romper una lanza por todos aquellos que afrontan el asunto con sensatez, y es que cuando nos da por comprar vamos y lo petamos, pero seguimos siendo demasiado impulsivos.  La realidad es que durante este famoso día/s de chollazos muchos productos no sólo no han sido rebajados sino que o están al mismo precio o incluso algo más caros. En otros casos sí que podemos encontrarnos una rebaja que esconde en realidad un buen tongo porque el producto fue subido de precio semanas antes para que el día de autos parezca que ha habido una rebaja descomunal.

El mejor elemento de contención a las campañas que nos inducen a consumir de forma masiva es ser Lean, o lo que viene siendo lo mismo: usar el sentido común. No quiero tirar por tierra las tradiciones americanas importadas, de hecho soy una gran fan del scrapbooking y aunque algo menos también de Halloween (ambos inventos bien yankies). El problema es que en muchas ocasiones lo que pretenden los comercios ofertando grandes chollos es librarse de productos en los que tienen demasiado stock (sí, sobre stock, es decir, desperdicio) y lo que no tiene sentido es que compremos por comprar llevándonos nosotros el desperdicio a casa. Por si alguien tiene la duda yo he comprado alguna vez en el Black Friday, pero os aseguro que antes de hacerlo he seguido un pequeño ritual que siempre sigo por el mismo orden:

  1. Semanas antes del Black Friday me pregunto: Realmente necesito algo? Tengo que renovar algún elemento de casa que esté muy deteriorado? Necesito algún gadget que tenga entre mis imprescindibles? Ahí elaboro mi lista unitaria o múltiple de productos. Para hacerlo disponemos de mil opciones, desde el papel y lápiz de toda la vida a las nuevas tecnologías que con aplicaciones estupendas te hacen la vida más fácil. Yo me he acostumbrado desde hace años a trabajar con Evernote para el tema listas, pero hay otras muchas aplicaciones maravillosas.
  2. Si he hecho lista necesito algo, y es entonces cuando realizo una pequeña búsqueda en la red para comprobar como están los precios varias semanas antes del/los día/s clave/s. Luego cotejo con el día en cuestión para ver si realmente me merece la pena la compra.
  3. Si me merece la pena comprar algo lo hago respetando siempre mi lista original  si caer en la trampa de sucumbir a algo que no tenía anotado en ella.

Recomiendo este ejercicio a todo el mundo,  si logras ceñirte a tu planificación te sentirás más que orgulloso de no haber llenado tu casa de desperdicio y de haber picado dejándote el bolsillo tocado. Y, tranquilo, que si no tuviste suficiente siempre te quedará el Ciber Monday a escasos 2 días de la vorágine anterior antes de la propia campaña de Navidad.

Tras la reflexión anterior y ya en Navidad no tiene sentido que haya recuperado en los últimos días regalos del año pasado que no he estrenado. A estas alturas confieso que me sobrepasa acumular 2 pijamas regalados (que con suerte sean de mi estilo o les encuentre algún atractivo), 3 pares de calcetines ( durante el año me compro calcetines cuando me hacen falta, y además a mi gusto), y aplíquese lo dicho a cualquier regalo de siempre como la clásica colonia ( algo que curiosamente nunca regalaría por ser algo de lo más personal).  Así que desde hace ya años en casa hacemos (como me consta que en muchas) nuestras listas, donde anotamos lo que realmente nos hace falta, y en base a eso se compra y se regala. Y si lo que me hacen falta son unos paños de cocina o un felpudo para la puerta, pues puestos a que me regalen yo bien feliz porque es algo que necesito, que voy a usar y no voy a acumular sin más.  Para algunos esto será cargarse el espíritu navideño, para mí es pura cuestión de practicidad.

Uno de los regalos que lleva meses en mi lista para Navidad de este año -y de los que me hace más ilusión, por cierto- es un kakebo. Sí nueva palabreja -también originaria de Japón- que viene siendo una especie de libreta de cuentas casera enfocada a nuestro propio ahorro, un registro doméstico de nuestra cuenta de resultados que nos ayuda a mejorar la forma de administrar nuestras finanzas en casa. Espero que vosotros que seguro habréis sido muy buenos también seáis muy prácticos y que vuestros regalos sean todos de nota y se ajusten a vuestras necesidades. Desde Osenseis es un gran orgullo y satisfacción que el suspenso en Lean a estas alturas para muchos ya forme parte del pasado.

FELICES FIESTAS y SED LEAN!

Hasta el año que viene,

Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

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