El #Recetario de Marta: EMPODERA Y TRIUNFARÁS.

Empoderar a los trabajadores de una empresa la convierte en más poderosa y las razones son muy numerosas. Empoderar a los empleados también es Lean. Veamos por qué.

Empoderar implica delegar responsabilidades en los empleados y hay que estar convencidos de ello por todas las partes. Idealmente, para empoderar a un trabajador deberíamos ser capaces de conocer a la persona en el ámbito de sus competencias. Estas son rasgos propios de cada individuo que tienen un claro impacto en su forma de proceder en su lugar de trabajo. No estamos hablando solamente de sus conocimientos relacionados con el cargo que ocupan. Esa es una esfera más. Nos referimos también a la motivación de la persona con su actividad, valores personales, habilidades, actitudes o rasgos de carácter que harán de esa persona un candidat@ ideal, o quizá no tanto. Y es que – nos guste o no- todos tenemos habilidades innatas que nos hacen mejores para realizar una tarea determinada y que otros no tienen. En cualquier caso, las habilidades adquiridas en ocasiones compensan a las innatas, de ahí la importancia de tener a un trabajador implicado, motivado y empoderado. Y también es justo eso lo que explica la importancia de conocer bien al trabajador.

Es lógico pensar que si un empleado tiene mayor libertad de movimientos en su ámbito laboral, con toda probabilidad los conocimientos adquiridos y su experiencia crearán sinergias positivas en el equipo de trabajo y esto nos va a conducir a una mejora de la competitividad interna en el puesto de trabajo. Eso es Lean. Eso es tener al trabajador implicado. Muchos de nosotr@s hemos contemplado con frustración como en nuestro ámbito laboral algunas personas se limitan a cruzarse de brazos ante situaciones de despilfarro absoluto asumiendo un mero papel de observadores:

“ Bueno esa no es mi faena, así que ya se apañarán…”. “A mí me queda media hora para acabar mi turno, así que no quiero saber nada de esta movida…” Estos son sólo algunos ejemplos de frases que hemos escuchado en nuestro día a día en el ámbito laboral ante la aparición de algún incidente. Obviamente, esa actitud no ayuda a resolverlo. Muy al contrario, el problema se enquista, consume energía, recursos y tiempo y supone un absoluto desperdicio. Desgraciadamente, es una de las principales barreras que restan potencial de progreso a la empresa y que no tiene ningún tipo de impacto positivo en la cultura de la misma. De hecho, muchas veces esa actitud negativa se contagia por falta de implicación de la Dirección en los problemas y las pérdidas derivadas pueden llegar a ser realmente relevantes.

Resolver este punto es de todo menos fácil, pero está en manos de la empresa. En primer lugar hay que confiar en el trabajador, que éste se sienta realmente implicado y que crea firmemente que sí puede conseguir un determinado objetivo teniendo en cuenta sus propias aportaciones. Eso se aleja bastante de las viejas autocracias que pretendían imponer su forma de hacer las cosas a cualquier precio.

     Fuente: traducido de Lean Enterprise Institute

Debo decir que en salud los estilos más autocráticos siguen siendo una realidad aún demasiado instaurada, muy a pesar de todos. Se siguen tomando infinidad de decisiones desde despachos sin respetar dos principios básicos:

  1. Ir a la trinchera (léase ir al gemba en terminología Lean) donde ocurren las actividades que realmente aportan valor. Se trata de ir hasta las consultas donde estamos codo con codo con los pacientes y donde tanto ellos como los profesionales sanitarios detectamos infinitas deficiencias del sistema diariamente. El desperdicio es descomunal, las ventajas derivadas de eliminarlo infinitas…
  2. Que la orientación al paciente sea un objetivo fundamental para la empresa. Muy al contrario, los centros sanitarios públicos tienen el foco demasiado fijo en los resultados pactados con los servicios autonómicos de salud. A estas alturas, se impone dar un paso más allá y abrir camino al Lean en Sanidad, poniendo el foco en el paciente y también en el profesional como proveedor de servicios. El sistema lo reclama a gritos y la fuga de profesionales hacia otros centros o sectores es un problema real que requiere soluciones inminentes.

A pesar de que nuestra cultura está muy enraizada y alejada todavía de aspectos relacionados con el progreso en el ámbito laboral, es un hecho que sólo son las empresas con ánimo de innovar, progresar y diferenciarse las que están cada vez más cerca de la mejora continua implicando desde el principio a sus profesionales. Mejorar no sólo es posible en beneficio de todos sino que puede hacerse infinitas veces. Aunque tenemos aún mucho trabajo por hacer y sin ánimo de acercarme al eslogan político fácil,  “de TOD@S depende creer que sí se puede” y estamos cada día un poquito más cerca de conseguirlo.

 

Receta Lean: Mejorar no sólo es posible en beneficio de todos sino que puede hacerse infinitas veces.
Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

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