Nadie dijo que el camino fuera fácil.

Termina el 2016 y empezamos a abrirle paso al nuevo año que se aproxima cargadito de retos, ilusiones y proyectos. Este de hoy es mi último post del Recetario de 2016, así que además de abrir con él camino a un nuevo año hoy os hablaré de otro camino: el camino Lean.

Uno de los aspectos más complejos (si no el que más) a la hora de emprender el camino Lean en una organización son las personas. Es quizá el punto más delicado, por el que pasamos a veces de puntillas al hablar del camino, el que muchas veces preferimos ni comentar porque en cierto modo nos parece tan complejo que nos sobrepasa. Y es que cada persona es diferente, opina diferente, siente diferente y vive las mismas experiencias de forma distinta y esto explica en gran medida esa complejidad.

A estas alturas todos y cada uno de nosotros debería conocer cuáles se supone que son la misión, visión y valores de nuestras respectivas empresas. En ellos se supone están resumidos los puntos esenciales de lo que pretendemos ser y hacia donde pretendemos ir en un futuro más o menos inmediato como organización. Resulta increíble que la mayoría de las personas que se encuentran en la primera línea de la asistencia médica, en definitiva en contacto directo con el paciente, desconozcan esos pilares básicos que definen a la empresa y que junto con el plan estratégico constituyen la hoja de ruta a seguir en busca de un objetivo común en beneficio del paciente o de la comunidad. Con el paso de los años descubrir que muchos compañeros de trabajo del sector sanitario no han oído hablar de la misión, visión y valores de la empresa (o en el mejor de los casos les resulta familiar por haberlos visto de paso en el portal de la web corporativa y no les suscita el más mínimo interés) obliga a parar a reflexionar para terminar cayendo en la cuenta de que, obviamente, algo no estamos haciendo bien ni los trabajadores ni los gestores.

El personal sanitario de primera línea, llamémosle los “prestadores del servicio”, más allá de su categoría profesional deberían compartir y conocer en qué punto se encuentra la empresa, y hacia dónde se supone que se dirige.  Para implantar Lean en cualquier organización, sea del sector que sea, ese punto es sencillamente imprescindible. Para los que estéis más familiarizados con el Lean, la casa del TPS o Toyota Production System no deja de ser una representación gráfica de la filosofía del Lean Management. Aunque hoy no os voy a describir al detalle los elementos de esa casa (podemos dedicarle un post entero cualquier día de estos) por todos es conocido que cualquier casa además de tener unos cimientos, pilares y techo siempre se construye sobre un terreno o suelo.

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Y ese terreno, para emprender el camino Lean en cualquier empresa, debe ser absolutamente robusto. Al hablar del suelo de la casa nos estamos precisamente refiriendo a la filosofía y cultura de una organización: a las personas. Por eso siempre decimos que las personas son lo más importante. Sin duda, sin un buen terreno, sin unas personas convencidas en un proyecto compartido, más tarde o más temprano terminará por derrumbarse nuestra casa o empresa. Es sólo cuestión de tiempo.

Con este panorama, empezar a implementar Lean en una empresa no es una tarea fácil. El camino va a suponer tener que sortear muchos obstáculos en el terreno de las personas. Deberemos aprender a capear con el boicoteador sistemático, motivar al trabajador pasivo, potenciar al empático o al pacificador para que nos ayuden en la difícil tarea de lograr un entente entre el grupo, asumiendo que obviamente cada uno tenderá a ser y comportarse como él mismo. Aunque esto implica un lógico desgaste, tal y como decía la CEO de Osenseis -Isabel Muñoz- en el post “La historia del alfarero o cómo se hace Lean” hacer Lean requiere además ponerle un punto de cariño o magia que seguro mejorará nuestros resultados.

Conocer los cimientos de nuestra empresa para empezar a construir una estructura robusta y sólida que resista el paso del tiempo, nos obliga a estar en todo momento en contacto con nuestro equipo, hacerle conocedor y partícipe de nuestros objetivos teniendo muy presente que TODOS pueden aportar algo que resulte útil, por más insignificante que pueda parecer a priori. Cualquiera que haya empezado a hacer Lean sabe que la incógnita inicial al principio del camino se convierte a menudo en un arduo viaje que nos obligará a salir de nuestra zona de confort. Pese a todo, si le ponemos empeño y somos constantes el resultado habrá merecido la pena.

Felices Fiestas y Feliz Año Nuevo.

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Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

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