Maestros del talento.

Tras ya unos cuantos años en el apasionante mundo de Sanidad, sigue sorprendiéndome sobremanera que los altos mandos y mandos intermedios se sorprendan de la fuga del talento. Comprendo que obviamente como jefe del equipo pueda resultar frustrante, pero me llaman la atención especialmente dos aspectos:

  1. La falta de capacidad analítica ( y de autocrítica también muy necesaria).
  2. La sorprendente parsimonia con la que en muchos casos se contempla – sin más- una fuga de talento recurrente, realidad que en muchas ocasiones se queda en un ” bueno ahora me tengo que buscar a otr@”, sin más. Y ahí queda todo hasta que se produce otra fuga al cabo de un tiempo…

Si queremos mejorar nuestros resultados, ser más eficientes, reducir costes y en definitiva mejorar todas esas otras palabrejas que tan de moda están, en lugar de victimizarnos con lo de que siempre nos ocurre lo mismo el camino Lean te enseña que lo importante es hacerse preguntas, muchas,  exactamente tantas como sean necesarias hasta encontrar respuestas. Un gran punto de partida es preguntarse porque hacemos las cosas siempre del mismo modo, pues por probabilidades el mismo proceder nos conducirá a los mismos resultados. Y ni que decir tiene que obviamente a los mismos errores.

Paradójicamente y aunque parezca una obviedad en el movedizo terreno del talento y su gestión para retenerlo, falta autocrítica, falta hacerse muchas preguntas y falta hacérselas por las distintas partes.

Un error frecuente que seguro todos hemos podido ver de cerca en alguna ocasión es el del jefe que se empecina en querer ser a título individual el mejor de su equipo, asumir mucha más responsabilidad de la que sus capacidades pueden asumir para acabar desbordándose y- mientras intenta capear el devenir de las olas- acabar desbordando también al equipo que muchas veces termina fracturado o a la deriva. A todos esos jefes o a cualquier responsable de equipos,  desde aquí hago un llamamiento: no todo está perdido. El Lean puede ayudarles, pero para ello hay que entender que querer ser el mejor del equipo no nos va a llevar lejos. Para sumar y progresar lo mas inteligente es luchar porque sea tu equipo el que sea el mejor.  Si te rodeas de talento y le permites brillar, tu barco llegará mucho más lejos.

A veces cuesta encontrar talento, a veces lo tenemos en cantidades ingentes frente a nosotros y se nos esfuma. En el Consejo Lean 2017 núm. 41 de Osenseis os recordábamos como Jiro Ono decía ” Debes dedicar tu vida a ser un maestro de tu habilidad”. Con 91 años y una vida dedicada al arte de hacer sushi, aún siendo considerado el mejor sushi-chef del mundo sigue convencido de no haber llegado aún a la cumbre como chef elaborando sushi. Más allá de que en su mensaje haya un claro e indudable encomio a la mejora continua, creo que si hacemos el esfuerzo  en conocer, potenciar y reforzar las habilidades  de nuestro equipo ayudaremos a conseguir que sus miembros sean maestros de su propio TALENTO. Esto es lo que nos convertirá en auténticos maestros a nosotros.

Receta Lean: hagamos el esfuerzo  en conocer, potenciar y reforzar las habilidades  de todos los miembros de nuestro equipo.
Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

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Ligeros de equipaje.

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