Ligeros de equipaje.

Mis vacaciones -como seguramente las de muchos de vosotros- han llegado a su fin y tras un par de meses vuelvo con un post en el Recetario. Os voy a confesar que cuando estoy de vacaciones no hago pellas de Lean, sino que el Lean se viene conmigo en mi maleta.

Si tú eres de esas personas que prefieren acumular experiencias a acumular trastos y apechusques varios cuando viajas te diré que:

  1. El Lean será tu gran compañero de viaje allá donde vayas.
  2. Este post te interesa

Para los que os estéis preguntando como conseguir que el Lean viaje en nuestra maleta, la clave es tan simple como preparar nuestra maleta prescindiendo de lo que no nos hace falta o dicho de otro modo eliminando el desperdicio. Vale, de entrada el asunto puede hasta resultar agobiante… ¿Pero que voy a eliminar de mi maleta si todo lo que he metido en ella me hace falta? Primer error y primer gran desengaño. No es cierto. Habitualmente hacemos las maletas ‘a lo grande’, “oiga que estoy de vacaciones y me tengo que llevar esto… también esto otro… y esto por si acaso, “po ya que ” estoy esto lo cojo también…” El primer consejo Lean a recordar es que debemos sustituir el famoso “po-ya-que” por el “pa-qué”. Y es que “pa qué” me voy a llevar el paraguas si me voy a la playita y las probabilidades de lluvia son remotas (aplíquese lo dicho a otros objetos basándonos en esa misma regla).

Partiendo de lo que casi todos solemos llevar en la maleta cuando nos vamos de viaje de placer, un dilema no del todo infrecuente es: ¿me llevo la tableta o tendré suficiente con el móvil? Pues, como tener voy a tener suficiente con el móvil, sobretodo porque si nos vamos de vacaciones la teoría nos dice que deberíamos ir a disfrutar y estar lo menos pendientes posibles de las redes sociales, email… Pero uno puede tener la necesidad de comunicarse o hacer una llamada, y para ello necesitaremos un móvil y con él sería suficiente.

Otra inquietud frecuente es qué libro me llevo para leer esos días. Aquí nuevamente tenemos que ser realistas y hacernos varias cuestiones: ¿realmente allí donde voy tendré posibilidad de leer? Si la respuesta es sí ( hay quien opta por viajes organizados con todo el día repleto de actividades y, entendámonos, la lectura no encajará en el calendario) elegiremos una lectura en consonancia a los días de los que disponemos. Si por ejemplo sólo tengo 15 días de descanso no me llevaré El Señor de los Anillos ( estoy segura de que no he sido la única que ha visto auténticos libros “tocho” en algunas maletas). Para los adictos a la lectura os diría que si tenéis la certeza de que vais a leer sí o sí y estáis leyendo ya un libro “de peso” en ese caso una buena opción sí sería llevaros la tableta o -como en mi caso- el Kindle.

Algo que es más que recomendable y que no todos hacemos – o por lo menos no cuando deberíamos – es echarle un vistazo a la página web del tiempo y mirarnos un poquito a conciencia cual es la previsión de la meteo para los días que vamos a estar. Para que meter el chubasquero en la maleta si donde vamos a veranear la temperatura diaria ronda los 35 grados… Pues sí, parece que lo más probable es que no vaya a caer ni gota, así que podemos prescindir del chubasquero.

Podemos aplicar esto último a otros objetos cotidianos que todos hemos guardado alguna vez en la maleta. Por ejemplo, cuando me voy a pasar unos días a la montaña siempre me llevo puestas las botas de monte y en la maleta en todo caso meto las chanclas, pero nunca al revés. Esto supone un ahorro de espacio importante. Del mismo modo, siempre aconsejo llevarse las mínimas mudas y calcetines. Funciona muy bien ir lavando en función del uso y para mí es infalible el viejo truco de la abuela y la toalla: una vez lavadas estas prendas se colocan bien estiradas encima de una toalla seca, esta se enrolla sobre sí misma con cuidado para evitar que se nos mueva la ropa y a continuación presionamos con mucha fuerza la toalla enrollada (contra una pared valdría). Una vez desenrollada la toalla esta ha absorbido el exceso de humedad de la ropa recién lavada y habitualmente al día siguiente la ropa está completamente seca. Infalible, os lo aseguro!!

Las mujeres más presumidas fans de la cosmética (entre las que me incluyo, que conste) no podemos pretender incluir en la maleta todo el arsenal de cremoterapia habitual. Deberemos ajustar ese arsenal al mínimo (si no podemos hacer nuestro ritual habitual por unos días no pasa nada), usando un neceser de medidas modestas (y preferiblemente que no sea rígido sino maleable) y tirar de muestras de cosméticos (es cierto, no las usamos en todo el año pero este es un buen momento para hacerlo, la mar de práctico!). Con estos simples consejos os aseguro que no vais a reconocer vuestro neceser.

Por último os diría que seáis muy rigurosos con el tamaño de vuestras maletas. En mi experiencia no falla: cuanto mayor es, más la acabo cargando. Y ojo que siempre hay algún listillo que dice que no, que cuanto más grande mejor “porque así puedo traerme más souvenirs a la vuelta… “Planificar lo que compramos de más y para quién lo compramos es fundamental. Reconozco que este punto me pone un tanto frenética porque:

  1. He visto bastantes espaldas tronchadas por haber sobrecargado y arrastrado una maleta que al final pudo con quien tiraba de ella.
  2. He visto o mejor dicho olido maletas putrefactas porque su propietario no pensó en que la mercancía podía estropearse por el camino y estaremos de acuerdo en que no se trata de acabar las vacaciones retirando moho de nuestro equipaje…
  3. He conocido a gente muy fan del “ de esto me llevo 5 y ya si eso para regalar…” ¿Regalar? ¿5 unidades de queso Idiazábal? ¿Pero realmente lo vas a regalar o te los vas a acabar zampando tú para darles salida?

Aplicar Lean al preparar el equipaje requiere simple sentido común y nos aporta infinidad de ventajas. Confío en que con pautas de este estilo (se os ocurrirán más seguro) acumularéis en vuestra maleta cero desperdicio y muchísimas experiencias que compartir a la vuelta de vuestro viaje. En adelante, el Lean se convertirá en nuestro mejor aliado para ir ligeros de equipaje.

Receta Lean: dejad que Lean se convierta en vuestro mejor aliado para ir ligeros de equipaje.
Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

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