El #Recetario de Marta: TÁCTICA O ESTRATEGIA.

Son muchos los que confunden táctica con estrategia, y así lo demuestran a la práctica. Conceptualmente podemos disipar dudas dándonos un paseo por la RAE y allí rebuscar entre sus distintas acepciones:

  • Táctica = Método sistema para ejecutar o conseguir algo.
  • Estrategia = Arte, traza para dirigir un asunto.

Todavía muchos profesionales se auto-etiquetan de estrategas para tirar adelante un proyecto que acaba terminando en fiasco, por mucho que se empecinen en vestirlo de Lean. Además de que no vale todo, para llevar adelante un proyecto con un resultado exitoso hay que involucrar a TODOS los profesionales que tengan que ver con él, y en esto insistiremos hasta la saciedad. Ya lo dijo Shigeo Shingo que el Lean es una forma de pensar y no un listado de cosas por hacer. Aunque sea una verdad como un templo, aún falta por entender lo esencial de la metodología y por tanto todavía queda mucho trabajo por hacer.

En Healthcare – como sin duda en otros sectores – es importante disponer del state of the art o ultimísima tecnología para ayudarnos en nuestros diagnósticos y tratamientos. No obstante, su uso tiene que revertirnos un gran beneficio en todos los sentidos. Deberé tener bien medido y calculado el rango de población diana al que podré aplicar esa tecnología, la rentabilidad que podré obtener de ella con respecto a tecnología de la que ya dispongo (que quizá me aporta información no muy distinta a la más nueva sin haber llegado todavía a su etapa de obsolescencia programada), etc.

Son muchas las empresas las que alardean de sus grandes inversiones económicas en el ultimísimo avance y acaban en la ruina porque no han sido capaces de rentabilizar esa tecnología por falta de táctica, pero también de una buena estrategia previa. El vehículo con el que desean conseguir sus objetivos, la táctica, impera por encima de la estrategia y esto conduce al más estrepitoso desastre. El orden de los factores importa en ocasiones y esta es una de ellas: primero hay que definir unos objetivos estratégicos claros, es después cuando pensaremos en el/los instrumento/s que nos ayudarán a ello (táctica). Una vez ya tengamos clara nuestra hoja de ruta a seguir y la táctica que nos ayudará durante el proceso, será fundamental analizar los errores e incidencias acontecidos durante el camino. Esto nos servirá para reformular estrategias si es necesario y evitar así ir dando palos de ciego obsesionados con el objetivo inicial como si fuera la única opción posible. Los altibajos que acontecen, SIEMPRE nos ayudarán a mejorar.

Cuando se trata de concretar qué pasos debemos seguir a la hora de conseguir implementar un proyecto y conseguir los mejores resultados, debemos partir en primer lugar de una estrategia definida y maleable para a continuación usar una táctica inteligente que nos ayude a lograr los objetivos marcados. La estrategia no tiene razón de ser sin la táctica y así ya lo vaticinaron algunos pensadores en la antigüedad. Así que la mejor receta Lean para hoy nos obliga a retroceder unos 500 años a.C terminando el post de hoy con esta sabia cita de un filósofo chino maestro en estrategia: “La estrategia sin táctica es la ruta más lenta hacia la victoria. La táctica sin estrategia es el ruido que precede a la derrota”. Sun Tzu

Receta Lean: La estrategia sin táctica es la ruta más lenta hacia la victoria. La táctica sin estrategia es el ruido que precede a la derrota.
Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

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