El #Recetario de Marta: RUMBO A MI IKIGAI.

Este año la vuelta a la actividad después de vacaciones es muy especial para mí. He elegido empezar una nueva etapa profesional que afronto con mucha ilusión y con un objetivo claro: aproximarme a mi ikigai. Para los que no sepais que es, os hablé del ikigai en este post y es que en Osenseis es un concepto que IMPORTA y mucho. Cómo no iba a importarnos el concepto japonés de lograr conseguir nuestra razón de ser en esta vida? Cómo no darle importancia a aquello que – una vez encontrado- nos ayudará a sentirnos más felices y realizados en esta vida?

Hace MUCHO que busco mi ikigai, y no me avergüenza decir que sigo sin encontrarlo.  Einstein ya decía que “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Adoro esa frase. Hay tanta razón en algo tan simple… Es un error MUY común que muchos repetimos en bucle a lo largo de nuestra vida. Nos quejamos de algo, despotricamos como si no hubiera un mañana de una situación cotidiana, laboral… y tantas son las veces que no hacemos nada por cambiar tal situación en la medida de nuestras posibilidades que resulta francamente inverosímil. Nos metemos con facilidad en el papel del resignado-víctima-mártir y a partir de ahí nos vemos superados por el más absoluto inmovilismo, ya que para colmo solemos achacar la responsabilidad de nuestras desgracias a terceros. No es de extrañar que al día siguiente, al mes siguiente, al AÑO siguiente nada haya cambiado. No se puede esperar que tu alrededor o el prójimo cambien, primero tienes que hacerlo tú. Hasta lo decía el filósofo griego Epicteto: “El hombre es afectado no por los eventos, sino por la forma en que los considera”.

Nos agrade o no nos merecemos un suspenso de los gordos en resiliencia. Tenemos tendencia a la negatividad y queremos tener todo bajo control, por eso cuando nos sacan de la zona de confort perdemos el rumbo. Empezar a asumir la impermanencia del ser humano en su sentido más amplio es un gran paso. Sí, resulta que en esta vida casi todo es efímero, empezando por nosotros mismos. Estamos de paso y casi nada es imperecedero. Cuando consigues un empleo, por más fantástico que pueda parecer a priori es posible que no sea el empleo de tu vida, entre otras muchas razones porque puede que te acabe desmotivando o porque tú tampoco eras imprescindible. Es mucho mejor aceptar que no tenemos el control sobre todo, el palo que te llevas es bastante más ligero.

En la filosofía Lean los errores esconden SIEMPRE un importante aprendizaje, encierran potencial de crecimiento. La resiliencia implica no temer a la adversidad ya que -cuando aparezca- nos hará más fuertes, nos ayudará a corregir y a seguir mejorando en casa, en el trabajo y en la vida.

Si además de ser resiliente tienes el foco puesto en aquella razón principal que nos llena y ayuda a levantarnos cada mañana, entonces estás en tu ikigai. Yo no he encontrado aún eso que da sentido a mi vida, de hecho llevo años levantándome cada mañana convencida de que mi ikigai está a años luz de lo que llevo haciendo hasta ahora. Lejos de que algo a mi alrededor haya cambiado, el problema principal es que no lo he hecho yo. Mi talento lleva años apuntando a una diana equivocada. Hoy sí puedo decir convencida que afronto ese azote de realidad no con pena, sino con gran ilusión por haber dado por fin el paso de partir rumbo a mi ikigai, con mis fortalezas y debilidades como compañeros de viaje. Por supuesto, también me acompañan los errores pasados y los que están por venir.

Si aún no lo encontraste, nunca dejes de emprender el camino que te conduzca hacia tu ikigai.

Entrada publicada por
Marta Jorge Vispo – Perfil LinkedIn
Especialista en Metodología Lean.
www.osenseis.com

El #Recetario de Marta: EXPERTOS EN CAMUFLAJE.

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