El #Recetario de Marta: LAS TORTITAS MÁS LEAN.

Septiembre, vuelta a la carga. Cuando era pequeña deseaba ansiosamente que llegase la vuelta al cole. Los 3 meses de vacaciones se me hacían tan largos por aquel entonces que me aburría soberanamente haciendo punta a mis lápices y organizando una y otra vez mi plumier… Tenía dos plumieres por sistema: el de los rotuladores y lápices de colores y el que contenía el lápiz, goma de borrar, bolígrafo y una pequeña regla milimetrada, vaya, mis básicos.

Si hubiese contado la cantidad de veces que llegué a usar el estuche con los colorines más allá de la asignatura de Pretecnología habría sido fácil darse cuenta de que mi plumier en particular y mi mochila atascada de libros en general era lo menos Lean que se puede uno imaginar. Y lo peor es que además de nada Lean tampoco cumplía en absoluto los estándares de una mochila ergonómica, y ante la duda no hay más que preguntar qué opina al respecto mi espalda a día de hoy.

Volviendo a batallitas pasadas hoy voy a tirar de Lean a modo abuela cebolleta y por eso voy hablar de la historia de mi querida Pili. Ella pertenece, o mejor dicho pertenecía al colectivo de los que no entienden de Lean ni les preocupaba lo más mínimo. Pero eso ha cambiado y permitidme que se me llene el papo de orgullo cada vez lo pienso. Un día me envía un whatsapp porque – conocedora de mi pasión enfermiza por la cocina- me dice que tras haber sido considerada por su familia una simple quemapizzas quiere hacer unas tortitas o pancakes americanos. Emocionada me dice que tras una exhaustiva búsqueda en la red ha encontrado la receta perfecta, pero necesita que le asesore porque no sabe qué sartén es mejor usar y quiere saber cuál uso yo. Le enseño la que yo uso:

Tras ver la foto se viene abajo y me dice que esperará a hacer la receta hasta comprar una sartén como la mía, porque ella sólo tiene una pequeña. Esta es la suya:

Ahí me di cuenta de que era el momento de – a falta de una Thermomix como aquí expliqué usé en su día con mi padre – que por fin entendiera la practicidad del Lean en la más pura cotidianidad de su cocina. Lo primero que hice fue preguntarle para cuantas personas iba a hacer tortitas, y respondió que únicamente para ella (y su hija rara vez), pues los otros dos miembros de la familia no pueden tomar pancakes por sendas intolerancias alimentarias a los ingredientes más elementales de la receta. Es entonces cuando le hice algunas consideraciones que no pudo cuestionar:

1- Cocinar pancakes para dos de ciento en viento (aunque su receta resultara ser infalible como ella decía) no justifica hacer una inversión en una sartén cuatriplaza que le ocupará más espacio en el armario. A eso en Lean lo llamamos desperdicio.

2- Cuando a su hija no le apetezcan los pancakes se acabará haciendo tortitas para ella sola. Si tenemos en cuenta que no piensa tomar más de 2 tortitas cada vez ( son las cosas de las dietas) su sartén es estupenda para sus necesidades y comensales.

3- Dado que ya tiene esa pequeña sartén en casa podrá usarla para freírse un huevo o hacerse una tortilla francesa o cualquier otro apaño rápido dándole otros usos cuando le haga falta, ya que tiene una altura superior a mi sartén, que puedo decir que únicamente sirve para hacer tortitas.

Con este ejemplo bastante simple quise que mi amiga fuera consciente de que nos pasamos media vida comprando apechusques varios para la casa o la cocina que usamos de uvas a peras y que realmente NO necesitamos. Se convierten en desperdicio desde que salen de la tienda y pagamos por ellos, hasta que se aposentan en cualquier armario de la cocina ocupando un valioso espacio sin saber si llegaremos a usarlos más de un par de veces en la vida.

Para los que estéis intrigados sobre qué fue de la mini-sartén y las tortitas, os cuento. Pili se ha vuelto una adicta a las tortitas. Las ha hecho de bastantes sabores hasta la fecha: con plátano, harina integral, salvado de avena… Las adereza con sirope de ágave, con jarabe de arce, miel… Dice que así son mucho más ligeras y no puede disimular sentirse orgullosa de haber conseguido las tortitas más Lean de la historia.  Su hija acabó aburrida de tanta tortita y ya no las puede ni ver, así que los pancakes son patrimonio exclusivo de Pili. Y sí, sigue usando la misma sartén y está encantada con ella. Nunca ha vuelto a preguntarme qué es el Lean, dice que ha aprendido a comprar con cabeza y yo debo confesar que con lo escéptica que era tengo el papo casi a reventar de la satisfacción. Mi receta Lean de hoy aunque no sea de pancakes es de Pili y va por ella:

Receta Lean: Compra con cabeza.
Dra. Marta Jorge Vispo.

Médico Oftalmólogo – Especialista en metodología Lean.

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