El precio que tendrás que pagar por pensar…

de-forma-diferenteHoy os traemos la apasionante biografía de Genrich Altshuller (1926-1998) y os dejamos para vosotros la moraleja final.

La historia de este innovador soviético nos la cuenta el Blog Pensamiento experimental. A Altshuller se debe una metodología llamada TRIZ (“Tieoriya Riesheniya Izobrietatielskij Zadach”) o para que nos entendamos mejor: Teoría para Resolver Problemas de Inventiva:

“Durante su experiencia laboral, mientras seguía estudiando su carrera en ingeniería, Altshuller se dio cuenta de que muchas personas acudían a la oficina para encontrar soluciones a sus problemas referentes a inventos en los que estaban desarrollando. Se dispuso a buscar entre la bibliografía de libros científicos que pudieran dar solución a los problemas con los que la gente acudía. Fue entonces cuando se percató de que no existían libros de ese tipo. Es más, en la mayoría de los libros que se hablaba de inventos, los científicos afirmaban que las invenciones no eran más que el producto de un accidente, fruto de la casualidad e incluso por cuestiones biológicas de la persona como tipo de sangre. No existía una metodología que facilitara las labores de invención.

Altshuller se llevó las manos a la cabeza, consideró que si no existía ninguna metodología de estas características debía ser desarrollada. “No solo debería inventar, también debería ayudar a aquellos que quieren inventar” Para ello tomó como muestra de estudio todas las patentes que habían sido registradas en la oficina en la que trabajaba y a partir de aquí empezó a encontrar puntos en común en todas ellas.

Compartiendo sus ideas con Rafael Shapiro otro inventor y compañero de clase, se pusieron manos a la obra para desarrollar una metodología apropiada. Fue entonces cuando decidieron enviar a Stallin una carta proponiendo algunas ideas para mejorar la tecnología Sovietica, por la cual fueron encarcelados al considerar que se estaba poniendo en duda el sistema soviético.

Pese a ser sentenciados a 25 años de cárcel, Altshuller no cesó su empeño, y poniendo en práctica su metodología logró sobrevivir a distintas situaciones. En una de estas ocasiones, mientras se encontraba en Moscú encarcelado lo mantenían durante la noche en un continuo interrogatorio y llegado el día no le permitían dormir. Altshuller se dió cuenta de que ante tal situación no podría sobrevivir durante mucho tiempo, así que pensó en la manera de “dormir y no hacerlo a la vez”. Lo único que le permitían era sentarse en una silla manteniendo los ojos abiertos, de modo que se ideó un simple artilugio. Escupió sobre un papel de fumar con unas “pupilas” pintadas y se lo puso en los párpados para que los guardias creyeran que no tenía los ojos cerrados.

Tras unos cuantos días de interrogatorio, los guardias se quedaron asombrados con la frescura que mantenía Altshuller. Fue entonces cuando fue trasladado a Siberia, donde le hacían trabajar durante 12 horas diarias cortando leña. Viendo que no podía mantener ese ritmo durante mucho tiempo, decidió dejar de hacer el trabajo pese a que le volvieran a encarcelar.

Y así fue, solo que lo mandaron a una sección con criminales. Curiosamente, allí la vida parecía más fácil, hizo migas con muchos de los presos gracias a que contaba unas excelentes historias de ficción inventadas por él mismo.

Posteriormente fue trasladado a un campo con viejos miembros de la inteligencia soviética (abogados, científicos, arquitectos…) que poco a poco iban muriendo por la edad. Para animarles un poco decidió crear lo que él llamó la “Universidad de un solo miembro” donde él era el principal estudiante y recibía clases de estos viejos profesores durante 10 y 12 horas diarias. Fue así como Altshuller obtuvo su “educación universitaria”.

Entonces fue, cuando en la mina de carbón de Varkuta comenzó a desarrollar el TRIZ. Lo iba poniendo en práctica poco a poco en la mina cuando se daban situaciones técnicas de emergencia. Los otros trabajadores se quedaban asombrados ante la soltura con la cual resolvía los diferentes problemas que iban surgiendo. Nadie podía creer que fuera la primera vez que este joven hubiera trabajado en una mina. Todo el mundo se pensaba que mentía cuando decía que no tenía experiencia en este campo y el ingeniero jefe no quería oír que ese TRIZ estaba ayudando a que se solucionaran los problemas, siempre se mostraba escéptico ante los consejos de un joven listillo que siempre daba en el clavo.

Tras la muerte de Stalin, Altshuller fue puesto en libertad pasado un año y medio. Cuando regresó a casa se enteró de que su madre se había suicidado porque había perdido toda la esperanza de volver a ver a su hijo.

En 1965, junto con Shapiro, publicaron su primer escrito: “La psicología de la creatividad inventiva” en un diario relacionado con temas acerca de la psicología. Este artículo causó un Boom en el mundo de la creatividad, lo que siempre se había considerado como un acto casual y fortuito el desarrollo de inventos, ahora se planteaba la idea disruptiva de que una metodología podía dar la solución definitiva.

Tras el estudio de más de 200.000 patentes, Altshuller había desarrollado una serie de principios que daban solución a cualquier problema técnico. Como él decía: “Puedes esperar 100 años a que surja la iluminación o simplemente puedes resolver el problema en 15 minutos aplicando estos principios”.

Hoy en día el TRIZ es una metodología utilizada en los procesos de innovación de las empresas. Aunque para muchas otras empresas hoy sigue siendo el día en el que se sigue creyendo que todo proceso de creatividad e innovación parece ser un fenómeno espontáneo o para mentes privilegiadas.”

Consejo lean:

Nosotros mismos debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo (Ghandi)

Dra. Ing. Isabel Muñoz Machín

Socio & Chief Executive Officer (CEO) de Osenseis.

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1 Comment

  1. Conocía TRIZ pero no la historia humana detrás de ella. ¡Impresionante!

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