COMPLEAN (Compliance al estilo Lean): DE CHURROS, PORRAS Y DEMÁS FRITURAS.

“Un churro es una masa compuesta por harina, agua, azúcar y sal que se introduce en un aparato parecido a una manga repostera, por donde sale mediante extrusión…”[1]

Recetas para hacer churros hay varias, pero todas coinciden en que primero hay que mezclar los 4 ingredientes básicos antes mencionados; a continuación, se debe freír la masa resultante en aceite muy caliente y, finalmente, espolvorear azúcar por encima de las tiras obtenidas.

Ayer tuve la oportunidad de deleitar mi paladar con un churro recién hecho. Eso sí, azúcar había poco. Sospecho que la manga de repostería empleada tuvo algo que ver en el resultado, o a lo mejor fue la dichosa “extrusión” (ya saben, ese movimiento consistente en estrujar la manga con ambas manos para que la masa salga por el agujero inferior, camino de la sartén). Si es que cuando a uno lo “extrusionan” puede salir cualquier cosa…

El caso es que los cuatro ingredientes básicos del susodicho “churro” eran un puñado de “harina” en forma de “hechos probados” (una comparecencia de dos atribuladas empleadas públicas ante un baqueteado Comité de Empresa para denunciar malas artes del nuevo jefazo recién designado por el dedo político de turno, una retahíla de correos electrónicos subiditos de tono escrita por el fulano en cuestión, antesala de sendos despidos fulminantes a la “mecagüenla”, que dicen en mi tierra, sin procedimiento ni nada de nada, por supuesta deslealtad de tan valerosas servidoras de lo público); bastante “agua”, consistente en un poquito de doctrina jurisprudencial salpicando por aquí y otro poco salpicando por allá; la “sal” de una declaración de lesión de derechos fundamentales por vulnerar la libertad de expresión y de información de las despedidas (para los más cafeteros recomiendo leer el art. 20 de la Constitución española); finalmente, una pizca escasa de “azúcar” llamada “indemnización por daños morales”, por un importe aproximado de un millón  de las antiguas pesetas para cada una, unos 6.250€ por cabeza.

En cuanto al aceite, ¡ah, el aceite! De oliva no era, eso seguro, Más bien olía a girasol, o a ése de semillas que te deja la duda de si será bueno para la salud o bueno para el bolsillo del que te lo vende. Aceite usado, vaya, para otras frituras previas, quién sabe de si churros, o de porras, o de buñuelos… o de croquetitas.

El resultado, un “churro” de categoría, largo y extrusionado, brillante y untuoso, esponjoso y crujiente, una delicia para mojar en el café con leche de la indignación ciudadana ante la penúltima cacicada de la diva de turno. Un “churro” de sentencia de los que no se olvidan con facilidad, tan es así que hay quien ya se ha apuntado a una segunda ración, arriesgándose sin saberlo a que esta vez la ración que le sirvan otros churreros más ilustres sea de “porras”.

Los chulapos que solemos deambular por los Madriles conocemos bien ese manjar de dioses con que nos obsequian de vez en cuando en bares y cafeterías. Una buena “porra” se diferencia del “churro” en que aquel es más grande, más contundente, más…¡más de todo!

Una “porra” no la hace cualquiera, oiga Vd.; para empezar, necesitas al menos dos operarios, uno para voltear la masa que el otro extrusiona, y quizás un tercero que corta en trozos la espiral frita resultante. La “porra”, además, lleva más harina que agua y, sobretodo, una pizca de bicarbonato sódico, el mismo que se suele usar para aliviar digestiones pesadas, que le da a la “porra” un toque que para sí quisiera el vulgar “churro”. Para bicarbonato del bueno, me brindo gustoso para recomendar a cualquier interesado unas sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional sobre vulneración de derechos fundamentales que son para perder el sentido, de buenas que saben cuando las lees. Para muestra, un botón: Auto del Tribunal Supremo, Sala de lo Social, de 3 de diciembre de 2008, recurso núm. 4477/2007 (esta sentencia-porra lleva bastante azúcar, unos 30.000 gramos le calculo yo…).

Así que Vds. me comprenderán si les digo que cuando pienso en la “porra” que nos van a servir dentro de unos meses, gracias a la insensatez y soberbia de de una dama bulímica empeñada en atiborrase de frituras, a la que no tengo el gusto de frecuentar, pero que tiene el detalle de encargar para unas buenas amigas mías todo tipo de dulces fritos, me relamo de gusto. De veras que no sé si esta vez tendré café suficiente para mojar, o si no me convendrá mas optar por un buen tazón de chocolate, oscuro y denso, donde mojar esa “delicatessen” que tan ufano nos anuncia el vocero gubernamental de turno en la página web que entre todos pagamos (incluidos Vd., amable lector, y yo mismo)[2].

Prometo seguir dándoles más recetas dulces como la del “churro” y la “porra” antes mencionadas y le adelanto, también, que en breve habrá una de “buñuelos” que hará las delicias del más exigente de los gastrónomos. Permanezcan, pues, pendientes de sus pantallas y, mientras tanto, si gustan de “churros” les recomiendo los que sirven cada día en algunos Juzgados de lo Social de toda España, bien frititos y con su azúcar por encima. Justicia, lo llaman.

Pues eso…

[1] Recuperado el 09/05/2018 de http://www.directoalamesa.com/como-se-hace-los-churros-y-porras/

[2] https://www.larioja.org/comunicacion/es/portavoz/fundacion-hospital-calahorra-recurrira-fallo-dos-despidos

Dr. Pelayo Benito García.

Socio Fundador & Chief Strategy Officer (CSO) de Osenseis Lean, S.L.

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COMPLEAN (Compliance al estilo Lean): UNA DE CÓDIGOS.

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