El retorno del FrigoLean.

Después de más de un mes desde nuestra última entrada de la serie FrigoLean dedicada a aprender Lean practicando con nuestro frigo y/o usar de forma más eficiente nuestro frigo aplicando Lean (nos vale cualquiera de las dos opciones e incluso la combinación de ambas), volvemos a la carga enfrentándonos a la cruda realidad. Y la cruda realidad es que durante las pasadas navidades hemos llenado la nevera de cosas innecesarias y en cantidades excesivas. Aunque parece que ha pasado suficiente tiempo para que nuestro frigo haya recobrado la normalidad te retamos a que abras la puerta de tu frigo, incluido el congelador, y anotes todos esos productos que están por lo menos desde Reyes esperando que les hagas caso: un cuarto de botella de moscato, media botella de Rioja, un pate que quesos que te salió demasiado fuerte, una lima, dos cajas de nata empezadas, unas croquetas congeladas que no te gustan… Según las evidencias de que disponemos 😉 puedes medir la gravedad de la situación  conforme a la siguiente tabla: Menos de 3 – ¡Enhorabuena! O te lo has montado de lujo para no tener que ser el anfitrión en las fiestas navideñas o eres un sensei del Frigolean. Si es el último caso puedes dejar de leer esta entrada y dedicarte a otra cosa, por ejemplo dar un paseo o tomarte unas cañas con los amigos. ¡Te lo has ganado! Entre 3 y 7 – Tranquilo, eres humano y mortal como todos, por eso mismo tal vez deberías comprarte el libro “Cien recetas estrella para el aprovechamiento de alimentos“, prologado por el Premio Nacional de Gastronomía...

Tiempo de paz para el Frigo-Lean.

En este mes de paz, amor y buen rollismo, y antes de que llenemos el frigo de todo lo anti-Lean para celebrar las fiestas navideñas, teníamos pendiente ayudar a solucionar el conflicto que sin querer Osenseis ha propiciado bajo el terrible titular de Gracias Frigo-Lean por destrozarme la vida. Repasemos lo que contaba nuestro lector. Estimados Osenseis: Tengo 2* años y vivo en **** compartiendo piso con tres amigos de toda la vida. Soy un convencido de Lean, un “friki” que diríais vosotros y un fanático del pop-lean. Lo de aplicar lean a la vida cotidiana es un puntazo. Sigo vuestros consejos al pie de la letra. Tanto, que ya he aplicado las 5S al estilo Marie Kondo en mi habitación, en mi puesto de trabajo y en mi piso, aunque me ha originado algún que otro encontronazo con mis compañeros que no acaban de entender por qué hay que tirar cosas si no molestan. En la cocina puse un tablero kanban para controlar las tareas que debemos hacer cada uno de nosotros, pero soy el único que mueve las notas a través de los diferentes estados: pendiente de hacer, en ejecución, realizado. “No tenemos tiempo para bobadas”, me dicen mis compañeros de piso y eso me pone de mala o***a porque los cuatro estuvimos en el mismo taller de Lean que organizaron en el trabajo, ¿o es que mientras yo escuchaba ellos estaban pensando en los ababoles? Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido haceros caso con el p**o Frigo-Lean. Me costó discutir con mis compañeros para que respetasen cómo había hecho las 5S dentro...

Gracias FrigoLean por destrozarme la vida.

Estimados Osenseis: Tengo 2* años y vivo en **** compartiendo piso con tres amigos de toda la vida. Soy un convencido de Lean, un “friki” que diríais vosotros y un fanático del pop-lean. Lo de aplicar lean a la vida cotidiana es un puntazo. Sigo vuestros consejos al pie de la letra. Tanto, que ya he aplicado las 5S al estilo Marie Kondo en mi habitación, en mi puesto de trabajo y en mi piso, aunque me ha originado algún que otro encontronazo con mis compañeros que no acaban de entender por qué hay que tirar cosas si no molestan. En la cocina puse un tablero kanban para controlar las tareas que debemos hacer cada uno de nosotros, pero soy el único que mueve las notas a través de los diferentes estados: pendiente de hacer, en ejecución, realizado. “No tenemos tiempo para bobadas”, me dicen mis compañeros de piso y eso me pone de mala o***a porque los cuatro estuvimos en el mismo taller de Lean que organizaron en el trabajo, ¿o es que mientras yo escuchaba ellos estaban pensando en los ababoles? Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido haceros caso con el p**o Frigo-Lean. Me costó discutir con mis compañeros para que respetasen cómo había hecho las 5S dentro del frigorífico y eso que le dediqué bastante tiempo a pensar la mejor forma de hacerlo. Me tuve que currar yo solito el ABC de los productos que compramos y cuando les propuse algunas mejoras empezaron a reírse de mí y me dijeron que si es que los listos de Osenseis iban a saber mejor...

Papaya que no aporta, a la basura, pero sí importa.

Retomamos el ritmo de la serie Frigo-Lean tras el paréntesis de la semana pasada, motivado por una buena causa, hacernos eco de  de la colaboración que nuestro CTO ha iniciado este año con la Academia de Gestión TEVA y en la que ha aprovechado para hablarles de Cómo aplicar los 5 principios Lean en tu farmacia. Así que dicho esto, al lío, que menudo tomate que hay montado en el frigo de los Osenseis. En realidad tres tomates como tres soles porque los deberes que nos pusimos desde la última entrada Frigo-Lean consistían en proponer al menos tres buenas ideas para ahorrar tiempo, dinero y esfuerzo, teniendo en cuenta que el consumo es para dos adultos y dos niños menores de 10 años. Veamos lo que nos dicen los datos: En primer lugar (y no es por criticar 😉 ) pero echamos de menos los frescos. Vale que el abuelo tenga huerto pero dónde está el pollo, la carne, el pescado… Si esto es un estudio “serio” lo deberíamos haber incluido ¿no?, al fin y al cabo ahí es donde está el gasto fuerte de nuestra cesta de la compra.  Dicho esto sin acritud, ahí van las propuestas de Osenseis: 1.- Ten claras tus prioridades, las decisiones vienen después. Empecemos por el zumo que es el número 1 del ranking. Esta semana hemos comprado 7 litros de zumo envasado de naranja y a la vez 3 kilos de naranja de zumo (un 15% del importe de nuestra cesta de la compra), ¿por qué las dos cosas?. Desde el punto de vista saludable la opción más recomendable es que hagas tus propios...

Prioriza para maximizar tus resultados.

En la última entrada de nuestra serie dedicada al Frigo-Lean os proponíamos hacer un Pareto con los productos que guardamos en el frigo. Recordemos primero las reglas para hacer el Pareto: Recopila todos los tickets de compra de los productos que almacenas en el frigo o que pasan por él (por ejemplo leche). Como mínimo los tickets de una semana, ideal si fueran de un mes o varios meses. Realiza un listado indicando: Descripción, cantidad, importe total (por ejemplo: leche, 12 unidades, 11,70€). Ordena los importes de mayor a menor. Te permitirá visualizar tu top de productos que más compras. Suma el importe total y calcula el porcentaje de cada producto en una cuarta columna. Por ejemplo, si el total es 250€ la leche supone un 11,70/250=4.7% del total. Suma los porcentajes utilizando una quinta columna. ¿Cuáles son los productos que suponen el 80% de tus gastos?, ¿se cumple la Ley de Pareto?, ¿alguna sorpresa? Pues bien, este es nuestro Pareto de la compra de esta última semana: Si se cumpliese la Ley de Pareto, el 20% de los productos de la cesta de compra (en este caso aprox. 7) deberían suponer el 80% del dinero que nos gastamos, y según nuestros datos es el 50% de los productos los que suponen el 80% del dinero que nos gastamos. Posiblemente estos datos se acercarían más a la Ley de Pareto si incluyésemos lo que nos gastamos en carne y pescado y abarcásemos un periodo más amplio, por ejemplo un mes o un trimestre. ¡Pero no te obsesiones con eso!, lo realmente importante es tener claro que, habitualmente, centrando los...