El #Recetario de Marta: LAS TORTITAS MÁS LEAN.

Septiembre, vuelta a la carga. Cuando era pequeña deseaba ansiosamente que llegase la vuelta al cole. Los 3 meses de vacaciones se me hacían tan largos por aquel entonces que me aburría soberanamente haciendo punta a mis lápices y organizando una y otra vez mi plumier… Tenía dos plumieres por sistema: el de los rotuladores y lápices de colores y el que contenía el lápiz, goma de borrar, bolígrafo y una pequeña regla milimetrada, vaya, mis básicos. Si hubiese contado la cantidad de veces que llegué a usar el estuche con los colorines más allá de la asignatura de Pretecnología habría sido fácil darse cuenta de que mi plumier en particular y mi mochila atascada de libros en general era lo menos Lean que se puede uno imaginar. Y lo peor es que además de nada Lean tampoco cumplía en absoluto los estándares de una mochila ergonómica, y ante la duda no hay más que preguntar qué opina al respecto mi espalda a día de hoy. Volviendo a batallitas pasadas hoy voy a tirar de Lean a modo abuela cebolleta y por eso voy hablar de la historia de mi querida Pili. Ella pertenece, o mejor dicho pertenecía al colectivo de los que no entienden de Lean ni les preocupaba lo más mínimo. Pero eso ha cambiado y permitidme que se me llene el papo de orgullo cada vez lo pienso. Un día me envía un whatsapp porque – conocedora de mi pasión enfermiza por la cocina- me dice que tras haber sido considerada por su familia una simple quemapizzas quiere hacer unas tortitas o pancakes americanos. Emocionada me dice...

El #Recetario de Marta: ¿ENCONTRÉ MI IKIGAI?

Todos tenemos talento. Todos. A veces nos cuesta muy poco descubrir en qué porque está muy claro, está en nosotros y tenemos la suerte de que es a lo que nos dedicamos, pero otras muchas acabamos tardando toda una vida en dar con ello porque aún no se definió. De hecho, suele costar y esto en nuestro caso no sorprende pues estamos casi genéticamente programados para tomar decisiones IMPORTANTES desde muy jóvenes para las que nadie nos preparó, advirtió ni asesoró y – no nos engañemos- esto se suele pagar caro. Se trata de un precio vital en mi opinión muy elevado, y es que una decisión inadecuada en un momento temprano de la vida donde la experiencia no es suficiente tiene sus consecuencias. Recuerdo cuando de pequeña mi tía me preguntaba qué quería ser de mayor. Yo siempre respondía médico. Mi hermano, en cambio, pasó por varias etapas: bombero, jugador de fútbol…  hasta su etapa de astronauta. Yo siempre dije médico, y es a lo que – con mucho esfuerzo e inversión de vida me acabé dedicando -. Mi hermano terminó siendo ingeniero, que cosas, eso nunca lo dijo pero al final es lo que eligió.  Él siempre me dice que – a pesar de los problemas del día a día- le gusta lo que hace, y que en realidad sus estudios realmente fueron muy útiles para lo que hoy es su vida como ingeniero técnico. Yo he pensado muchas (pero MUCHAS) veces en ello, en lo que supuestamente llamamos vocación, en lo que estudié en la facultad y en su utilidad práctica. Creo que hay MUCHA información...

El #Recetario de Marta: TÁCTICA O ESTRATEGIA.

Son muchos los que confunden táctica con estrategia, y así lo demuestran a la práctica. Conceptualmente podemos disipar dudas dándonos un paseo por la RAE y allí rebuscar entre sus distintas acepciones: Táctica = Método sistema para ejecutar o conseguir algo. Estrategia = Arte, traza para dirigir un asunto. Todavía muchos profesionales se auto-etiquetan de estrategas para tirar adelante un proyecto que acaba terminando en fiasco, por mucho que se empecinen en vestirlo de Lean. Además de que no vale todo, para llevar adelante un proyecto con un resultado exitoso hay que involucrar a TODOS los profesionales que tengan que ver con él, y en esto insistiremos hasta la saciedad. Ya lo dijo Shigeo Shingo que el Lean es una forma de pensar y no un listado de cosas por hacer. Aunque sea una verdad como un templo, aún falta por entender lo esencial de la metodología y por tanto todavía queda mucho trabajo por hacer. En Healthcare – como sin duda en otros sectores – es importante disponer del state of the art o ultimísima tecnología para ayudarnos en nuestros diagnósticos y tratamientos. No obstante, su uso tiene que revertirnos un gran beneficio en todos los sentidos. Deberé tener bien medido y calculado el rango de población diana al que podré aplicar esa tecnología, la rentabilidad que podré obtener de ella con respecto a tecnología de la que ya dispongo (que quizá me aporta información no muy distinta a la más nueva sin haber llegado todavía a su etapa de obsolescencia programada), etc. Son muchas las empresas las que alardean de sus grandes inversiones económicas en el ultimísimo avance y acaban en la ruina porque no han...

El #Recetario de Marta: Una realidad de las 5S

Es un hecho que en muchas organizaciones de distintos sectores las 5S del Toyota Production System (TPS) son más que conocidas. También es un hecho que en muchas organizaciones se han puesto en marcha con resultados variables y a veces descorazonadores. En la mayoría de los casos inicialmente han supuesto mejoras claras para la empresa que con el tiempo han vuelto sino a como estaban al principio, casi. Hoy os hablaré de las 5S aunque os adelanto que como suele pasar en Lean el asunto va de sentido común puro y duro. Las 5S surgieron en Toyota como una herramienta facilitadora de la actividad diaria, mejorando el aspecto del lugar de trabajo para eliminar lo que no se necesita (waste) favoreciendo así el flujo y la productividad.  Aunque son muchas las preguntas que podemos hacernos con respecto a las 5S, vamos a intentar resolver los principales misterios. Las 5S se denominan así porque hacen  referencia a 5 palabras japonesas que empiezan por la letra S: Seiri =Clasificar Seiton= Ordenar Seiso= Limpiar Seiketsu= Estandarizar Shitsuke= Mantener los cambios en el tiempo SEIRI El concepto es tan simple como que en nuestro lugar de trabajo debemos contar únicamente con lo que necesitamos. Todo lo demás es desperdicio puro y duro y ha de eliminarse. Si hacemos el simple ejercicio de dar un repaso a ese espacio en el que pasamos horas a diario nos daremos cuenta de que el SEIRI es más que necesario. Lo de hacer SEIRI es sencillo, no nos engañemos, lo que pasa es que al principio da pereza. Bastaría con coger un par de cajas. En la...

El #Recetario de Marta: por el buen camino.

Una de las lessons learned más trascendentes que aprendí en mi primer viaje Lean es que en cualquier proyecto lo más importante son las personas. Aunque parezca una obviedad, en muchas empresas todavía no se ha llegado a ese convencimiento esencial y es entonces cuando choca que algunos se sorprendan de cómo van las cosas y porqué muchos proyectos no sólo fracasan sino que se quedan a medio camino o ni llegan a comenzarse. Siendo Lean, debemos empezar siempre la casa por sus cimientos y en ellos – tal y como ya hablamos en su día de la casa de Toyota- se encuentran tanto el equipo  humano como la cultura de la empresa. Tras pasar por distintas empresas y comprobar que en la mayoría de ellas fallan los cimientos, la realidad común es la existencia de un desequilibrio en el reparto de ciertos egos que suele conducir a un futuro poco halagüeño. Y es que no se le puede pedir a una plantilla que dé lo mejor de sí, que identifique errores, que innove y aporte soluciones cuando la motivación y el empowerment simplemente, no existen o – si existían- se fueron. Identificadas estas carencias, en este punto tenemos dos caminos: Camino fácil: pensar que eres fantástico pero que desgraciadamente te has rodeado de una pandilla de negados que sólo te generan interminables cefaleas y un insomnio crónico al comprobar como tu cuenta de resultados anual se aguanta con pinzas. (CAMINO ERRÓNEO) Camino Lean: este camino obliga a ponerse la camiseta interior de autocrítica para que -tras convertirse en una segunda piel- no se pueda retirar jamás. A partir...