Caer y levantarse.

Steve Jobs tenía por religión la calidad. Eso le permitió volar alto y llegar muy lejos. A pesar de ello, sus éxitos no fueron el resultado únicamente de su propia genialidad. Uno de los secretos de su éxito fue saber rodearse y tener en cuenta  las ideas de todo un equipo, en lugar de estar esperando la idea revolucionaria de una sola persona. De esto va el Lean, y de esto va la mejora continua. Ya hemos dicho en otros posts dentro de Osenseis que la mejora es infinita, y creo que a estas alturas en las que el Lean nos va resultando más familiar pocos lo cuestionan. El espíritu Lean implica inexorablemente desplazarse hasta el sitio donde tienen lugar las actividades que aportan valor (eso que en Lean llamamos el gemba), y cual Sherlock Holmes lupa en mano dedicarnos ante todo a OBSERVAR. ¿Cómo puedo saber qué está fallando si no observo? Os invito a hacer este sencillo ejercicio de observar y explorar con mucho detalle lo que ocurre pasa a vuestro alrededor unos minutos durante vuestra jornada. Si hacemos ese ejercicio tanto en nuestros respectivos lugares de trabajo, en una tienda, en nuestras propias casas, pronto nos daremos cuenta de que estamos rodeados de desperdicio y de que existe potencial de mejora más que amplio. Del mismo modo que la mejora es infinita me atrevería a decir que el talento también lo es, y es que nadie nace enseñado. Una de las claves de la metodología Lean es no temer al fracaso, asumir que forma parte de nuestro aprendizaje y- por encima de todo- aprender de él....

Maestros del talento.

Tras ya unos cuantos años en el apasionante mundo de Sanidad, sigue sorprendiéndome sobremanera que los altos mandos y mandos intermedios se sorprendan de la fuga del talento. Comprendo que obviamente como jefe del equipo pueda resultar frustrante, pero me llaman la atención especialmente dos aspectos: La falta de capacidad analítica ( y de autocrítica también muy necesaria). La sorprendente parsimonia con la que en muchos casos se contempla – sin más- una fuga de talento recurrente, realidad que en muchas ocasiones se queda en un ” bueno ahora me tengo que buscar a otr@”, sin más. Y ahí queda todo hasta que se produce otra fuga al cabo de un tiempo… Si queremos mejorar nuestros resultados, ser más eficientes, reducir costes y en definitiva mejorar todas esas otras palabrejas que tan de moda están, en lugar de victimizarnos con lo de que siempre nos ocurre lo mismo el camino Lean te enseña que lo importante es hacerse preguntas, muchas,  exactamente tantas como sean necesarias hasta encontrar respuestas. Un gran punto de partida es preguntarse porque hacemos las cosas siempre del mismo modo, pues por probabilidades el mismo proceder nos conducirá a los mismos resultados. Y ni que decir tiene que obviamente a los mismos errores. Paradójicamente y aunque parezca una obviedad en el movedizo terreno del talento y su gestión para retenerlo, falta autocrítica, falta hacerse muchas preguntas y falta hacérselas por las distintas partes. Un error frecuente que seguro todos hemos podido ver de cerca en alguna ocasión es el del jefe que se empecina en querer ser a título individual el mejor de su equipo, asumir...

Ligeros de equipaje.

Mis vacaciones -como seguramente las de muchos de vosotros- han llegado a su fin y tras un par de meses vuelvo con un post en el Recetario. Os voy a confesar que cuando estoy de vacaciones no hago pellas de Lean, sino que el Lean se viene conmigo en mi maleta. Si tú eres de esas personas que prefieren acumular experiencias a acumular trastos y apechusques varios cuando viajas te diré que: El Lean será tu gran compañero de viaje allá donde vayas. Este post te interesa Para los que os estéis preguntando como conseguir que el Lean viaje en nuestra maleta, la clave es tan simple como preparar nuestra maleta prescindiendo de lo que no nos hace falta o dicho de otro modo eliminando el desperdicio. Vale, de entrada el asunto puede hasta resultar agobiante… ¿Pero que voy a eliminar de mi maleta si todo lo que he metido en ella me hace falta? Primer error y primer gran desengaño. No es cierto. Habitualmente hacemos las maletas ‘a lo grande’, “oiga que estoy de vacaciones y me tengo que llevar esto… también esto otro… y esto por si acaso, “po ya que ” estoy esto lo cojo también…” El primer consejo Lean a recordar es que debemos sustituir el famoso “po-ya-que” por el “pa-qué”. Y es que “pa qué” me voy a llevar el paraguas si me voy a la playita y las probabilidades de lluvia son remotas (aplíquese lo dicho a otros objetos basándonos en esa misma regla). Partiendo de lo que casi todos solemos llevar en la maleta cuando nos vamos de viaje de placer, un dilema no del todo infrecuente es: ¿me llevo la tableta...

La importancia de lo que no se ve.

Ya en alguna ocasión desde el Recetario hemos hablado de la importancia de que los problemas salgan a la luz, siendo el mayor de todos ellos simplemente el creer que no se tiene ninguno. Habitualmente en las empresas los problemas visibles para los altos mandos son sólo la punta del iceberg, que representa un % muy pequeño del total. Lo que aflora realmente, ese iceberg, no es más que lo visible pero los problemas reales importantes se encuentran justo escondidos debajo: son la base del iceberg y eso es lo que por desgracia no vemos. Obviamente,  llegar a conocer justo lo que está debajo no es fácil y es que vivimos en una sociedad en la que mirar para otro algo cuando algo está fallando o taparlo sin más es lo más habitual. Esta situación se produce hasta en lo más cotidiano. Aún recuerdo cuando de niña mi hermano y yo habíamos hecho alguna trastada gorda y nos esmerábamos ( ahora lo pienso y me sorprendo de lo manitas vs manipuladores que podíamos llegar a ser …) para que cuando llegase mi padre a casa no notase lo más mínimo. Y es que esto en nuestra cultura es algo que se cultiva de pequeños por lo que una vez de adulto el cambio de chip no es sencillo. Recuerdo también que el trabajo estuvimos haciendo durante un tiempo un ejercicio de Team Building con un experto, en principio con el objetivo de poner los problemas sobre la mesa, limar asperezas y fortalecer nuestras relaciones como equipo. ¿Sabéis que ocurrió? Pues que donde supuestamente apenas había problemas empezaron a aflorar...