El #Recetario de Marta: EXPERTOS EN CAMUFLAJE.

Parece mentira que ya haya llegado el verano, pero un año más está aquí y con este post cerramos la temporada estival del Recetario hasta septiembre. Me gustaría recomendaros – esto ya como profesional de la salud y no como leanóloga – que hagáis el favor de tomar el sol con mucha moderación y utilizar protección solar para evitar lamentaciones a medio-largo plazo. Así que os voy a pedir que os protejáis con protector solar de 50 y os camufléis del sol si podéis usando filtros físicos como sombreros, gorras y por supuesto gafas de sol. En el terreno Lean, resulta que el post hoy va también de camuflaje. A muchos sigue sin sorprenderles que tendamos a ocultar los errores. Si el mismísimo Taichii Ohno (padre de lo que hoy conocemos como metodología Lean) levantase la cabeza actuaría sobre los problemas y errores de inmediato. Porque… ¿para qué alargarlos? Si oculto un problema lo cronifico, si lo cronifico se enquista y ahí ya tenemos el follón armado. ¿Tanto cuesta? Pues parece que sí. Nos cuesta la vida destapar lo que se hace mal, y confieso que después de tantos años lidiando en un sector líder en desaprovechamiento y en malas prácticas como el nuestro, la única explicación que encuentro es que lo llevamos dentro. Digamos que es algo así como cultural. Si no, sigo sin entenderlo. Y como persona inquieta a la que le gusta llegar al fondo de las cosas (lo que en Lean vendrían siendo encontrar las causas raíz de los problemas), necesito analizar y encontrar respuestas. Así que tras un análisis profundo de AÑOS, de muchos...

El #Recetario de Marta: EL MAYOR DE TUS TESOROS.

 En el post de abril del recetario os dije que no hay nada peor que desperdiciar el talento de un profesional de tu equipo. Del mismo modo que no podemos permitirnos el gran lujo de desperdiciar el talento de nadie, lo que tampoco se puede hacer es desperdiciar nuestro más valioso tesoro: el tiempo. ¿Te has parado a pensar en alguna ocasión qué harías sin él? Seguro que sí. Todos y cada uno de los tipos de desperdicio que están descritos dentro de la metodología Lean suponen implícitamente un claro despilfarro de tiempo: si vuelvo a hacer un trabajo pierdo tiempo, si me muevo demasiado pierdo tiempo, si espero pierdo tiempo, si me interrumpen pierdo tiempo… De los 86400 segundos de un día además de dedicarle unos cuantos de ellos al descanso, de nosotros depende invertir el resto en algo productivo. Lo sé, me he convertido en una maniática del aprovechamiento, y está claro que es uno de los peajes que he tenido que pagar debido al Lean. Y lo hago encantada. Además de despilfarrar mucho menos tiempo en mi día a día, el que he ganado lo he invertido en dedicarle mayor tiempo a mi familia, en conocimiento y – por qué no decirlo y esta es una de las grandes ventajas- en autoconocimiento. Ojo, que conste que no lo he logrado en cuatro días pero hoy puedo decir que atrás quedó la reactividad que había arrastrado durante años. Quería conseguir cosas, me enfadaba de mala manera al no lograrlas, pero claro, mis resultados siempre eran igual de pésimos porque nunca hacía nada diferente. Y menudo disgustazo oiga....

El #Recetario de Marta: DESPERDICIANDO EL TALENTO.

En unos días estaré en las Jornadas Anuales de Celadores en Almansa hablando de Lean. Mientras preparaba mi presentación, reflexionaba sobre el escaso margen de maniobra que tenemos a veces dentro del lugar de trabajo para poner en práctica todo lo que el Lean podría llegar a aportarnos, a la vez que pensaba en cuánto podemos llegar a desaprovechar nuestro talento y el de los demás. Además de los 7 tipos de desperdicio reconocidos dentro del Lean existe uno más, que no aparece en todos los libros que hablan de la metodología, pues para algunos sigue sin estar reconocido como un tipo más. En este post hoy me posiciono como adepta y defensora de la existencia de ese otro desperdicio real además de ciertamente lamentable: el desperdicio del talento de un profesional. No sé cuánt@s de vosotros habéis trabajado con profesionales que ocupaban un cargo inferior a su categoría profesional real. Desgraciadamente yo he conocido a varios, que para colmo tenían una nómina correspondiente a la categoría profesional superior. Más allá del coste absurdo que supone a la empresa pagar un sueldo por encima de lo que se supone te correspondería, no hay como tener a un profesional haciendo un trabajo de una categoría inferior que por encima de todo es lo menos motivador que uno puede llegar a imaginarse. Por otro lado, en Lean se insiste en la importancia de la polivalencia de los trabajadores, y el motivo no es otro que el de poder trabajar en un sistema flexible, capaz de hacer frente a las necesidades que marca la demanda, la NUEVA demanda. Es una realidad más...

El #Recetario de Marta: LA PERSPECTIVA IMPORTA…Y MUCHO.

No creo en los milagros. Creo en las personas que aunando esfuerzos llegan lejos y hacen llegar lejos a las empresas. El Lean no hace milagros, pero con la filosofía bien entendida y aplicada poniendo el foco en el lugar adecuado consigue beneficios reales que con voluntad pueden perdurar en el tiempo. Una de las claves para que la metodología sea exitosa a nivel sanitario es centrarse en las actividades que aportan valor y mejorarlas. Desde una perspectiva Lean -y pese a los escépticos- lo que aporta más valor es el acto médico que tiene lugar en el consultorio y no el despacho del gerente. Si se priorizan los resultados y la reducción de costes por encima del acto médico, nos posicionamos en una perspectiva inadecuada y nos alejamos del éxito. ¿Y cómo le explicamos esto a un gerente que no sabe de Lean y ni le suena? En primer lugar debemos recordarle que los pacientes son nuestra razón de ser y que es precisamente en la interacción médico-paciente donde podremos identificar más desperdicio. Cuando terminé la especialidad y me enfrentaba al gran reto de atender sola a pacientes en el consultorio, me preocupaba – y mucho- no estar a la altura de la situación. En un principio, la ingenuidad de la inexperiencia y juventud me hicieron pensar que el paciente valoraría por encima de todas las cosas que como profesional de la medicina yo tuviera todo el conocimiento del mundo (y parte del universo y, de paso, del más allá). Consciente de que eso era inviable por más empeño que le pusiera, afronté con inquietud mis primeros “actos...

El #Recetario de Marta: EMPODERA Y TRIUNFARÁS.

Empoderar a los trabajadores de una empresa la convierte en más poderosa y las razones son muy numerosas. Empoderar a los empleados también es Lean. Veamos por qué. Empoderar implica delegar responsabilidades en los empleados y hay que estar convencidos de ello por todas las partes. Idealmente, para empoderar a un trabajador deberíamos ser capaces de conocer a la persona en el ámbito de sus competencias. Estas son rasgos propios de cada individuo que tienen un claro impacto en su forma de proceder en su lugar de trabajo. No estamos hablando solamente de sus conocimientos relacionados con el cargo que ocupan. Esa es una esfera más. Nos referimos también a la motivación de la persona con su actividad, valores personales, habilidades, actitudes o rasgos de carácter que harán de esa persona un candidat@ ideal, o quizá no tanto. Y es que – nos guste o no- todos tenemos habilidades innatas que nos hacen mejores para realizar una tarea determinada y que otros no tienen. En cualquier caso, las habilidades adquiridas en ocasiones compensan a las innatas, de ahí la importancia de tener a un trabajador implicado, motivado y empoderado. Y también es justo eso lo que explica la importancia de conocer bien al trabajador. Es lógico pensar que si un empleado tiene mayor libertad de movimientos en su ámbito laboral, con toda probabilidad los conocimientos adquiridos y su experiencia crearán sinergias positivas en el equipo de trabajo y esto nos va a conducir a una mejora de la competitividad interna en el puesto de trabajo. Eso es Lean. Eso es tener al trabajador implicado. Muchos de nosotr@s hemos contemplado...