El #Recetario de Marta: RUMBO A MI IKIGAI.

Este año la vuelta a la actividad después de vacaciones es muy especial para mí. He elegido empezar una nueva etapa profesional que afronto con mucha ilusión y con un objetivo claro: aproximarme a mi ikigai. Para los que no sepais que es, os hablé del ikigai en este post y es que en Osenseis es un concepto que IMPORTA y mucho. Cómo no iba a importarnos el concepto japonés de lograr conseguir nuestra razón de ser en esta vida? Cómo no darle importancia a aquello que – una vez encontrado- nos ayudará a sentirnos más felices y realizados en esta vida? Hace MUCHO que busco mi ikigai, y no me avergüenza decir que sigo sin encontrarlo.  Einstein ya decía que “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Adoro esa frase. Hay tanta razón en algo tan simple… Es un error MUY común que muchos repetimos en bucle a lo largo de nuestra vida. Nos quejamos de algo, despotricamos como si no hubiera un mañana de una situación cotidiana, laboral… y tantas son las veces que no hacemos nada por cambiar tal situación en la medida de nuestras posibilidades que resulta francamente inverosímil. Nos metemos con facilidad en el papel del resignado-víctima-mártir y a partir de ahí nos vemos superados por el más absoluto inmovilismo, ya que para colmo solemos achacar la responsabilidad de nuestras desgracias a terceros. No es de extrañar que al día siguiente, al mes siguiente, al AÑO siguiente nada haya cambiado. No se puede esperar que tu alrededor o el prójimo cambien, primero tienes que hacerlo tú. Hasta lo decía el filósofo griego...

El #Recetario de Marta: EXPERTOS EN CAMUFLAJE.

Parece mentira que ya haya llegado el verano, pero un año más está aquí y con este post cerramos la temporada estival del Recetario hasta septiembre. Me gustaría recomendaros – esto ya como profesional de la salud y no como leanóloga – que hagáis el favor de tomar el sol con mucha moderación y utilizar protección solar para evitar lamentaciones a medio-largo plazo. Así que os voy a pedir que os protejáis con protector solar de 50 y os camufléis del sol si podéis usando filtros físicos como sombreros, gorras y por supuesto gafas de sol. En el terreno Lean, resulta que el post hoy va también de camuflaje. A muchos sigue sin sorprenderles que tendamos a ocultar los errores. Si el mismísimo Taichii Ohno (padre de lo que hoy conocemos como metodología Lean) levantase la cabeza actuaría sobre los problemas y errores de inmediato. Porque… ¿para qué alargarlos? Si oculto un problema lo cronifico, si lo cronifico se enquista y ahí ya tenemos el follón armado. ¿Tanto cuesta? Pues parece que sí. Nos cuesta la vida destapar lo que se hace mal, y confieso que después de tantos años lidiando en un sector líder en desaprovechamiento y en malas prácticas como el nuestro, la única explicación que encuentro es que lo llevamos dentro. Digamos que es algo así como cultural. Si no, sigo sin entenderlo. Y como persona inquieta a la que le gusta llegar al fondo de las cosas (lo que en Lean vendrían siendo encontrar las causas raíz de los problemas), necesito analizar y encontrar respuestas. Así que tras un análisis profundo de AÑOS, de muchos...

El #Recetario de Marta: EL MAYOR DE TUS TESOROS.

 En el post de abril del recetario os dije que no hay nada peor que desperdiciar el talento de un profesional de tu equipo. Del mismo modo que no podemos permitirnos el gran lujo de desperdiciar el talento de nadie, lo que tampoco se puede hacer es desperdiciar nuestro más valioso tesoro: el tiempo. ¿Te has parado a pensar en alguna ocasión qué harías sin él? Seguro que sí. Todos y cada uno de los tipos de desperdicio que están descritos dentro de la metodología Lean suponen implícitamente un claro despilfarro de tiempo: si vuelvo a hacer un trabajo pierdo tiempo, si me muevo demasiado pierdo tiempo, si espero pierdo tiempo, si me interrumpen pierdo tiempo… De los 86400 segundos de un día además de dedicarle unos cuantos de ellos al descanso, de nosotros depende invertir el resto en algo productivo. Lo sé, me he convertido en una maniática del aprovechamiento, y está claro que es uno de los peajes que he tenido que pagar debido al Lean. Y lo hago encantada. Además de despilfarrar mucho menos tiempo en mi día a día, el que he ganado lo he invertido en dedicarle mayor tiempo a mi familia, en conocimiento y – por qué no decirlo y esta es una de las grandes ventajas- en autoconocimiento. Ojo, que conste que no lo he logrado en cuatro días pero hoy puedo decir que atrás quedó la reactividad que había arrastrado durante años. Quería conseguir cosas, me enfadaba de mala manera al no lograrlas, pero claro, mis resultados siempre eran igual de pésimos porque nunca hacía nada diferente. Y menudo disgustazo oiga....

JORNADAS ANUALES DE CELADORES EN ALMANSA 2019

Como adelanté en mi último post del recetario, hace unos días pude participar como ponente en las Jornadas Anuales de Celadores que este año tuvieron lugar en Almansa, y hacerlo hablando de Lean me llena de gran satisfacción. Pude comprobar que el Lean es cada vez más popular, se va haciendo un huequito dentro del sector sanitario y está claro que lo hace para quedarse.  Además de compartir mesa con unos ponentes de excepción (de los que por cierto me llevo unos cuantos tips que tendré muy presente) fue un placer colaborar en la divulgación de una metodología en auge ante un público francamente receptivo y dispuesto a dejarse empapar y cautivar por el mundo Lean. En este post de hoy me gustaría resaltar algunas de las ideas principales que pudimos intercambiar con la audiencia: En salud, el foco del Lean debe apuntar hacia el paciente y en cómo este se mueve a lo largo de cualquier proceso. Asimismo, debemos esforzarnos en aportarle valor en TODAS las etapas de los procesos y no en etapas de forma aislada. Al hilo de lo anterior, un proceso correcto dará lugar a unos resultados adecuados, por lo que debemos esforzarnos en conseguir procesos excepcionales si lo que buscamos son resultados excepcionales. Es IMPRESCINDIBLE disponer de un modo de hacer las cosas, tener siempre una metodología reproducible a la hora de hacer cualquier tarea, que obviamente intentaremos perfeccionar y mejorar a lo largo del tiempo. Y es que, insistimos (y mucho) en que la ausencia de estándares es incompatible con cualquier tipo de mejora. Para conocer y poder dar respuesta a los problemas...

El #Recetario de Marta: DESPERDICIANDO EL TALENTO.

En unos días estaré en las Jornadas Anuales de Celadores en Almansa hablando de Lean. Mientras preparaba mi presentación, reflexionaba sobre el escaso margen de maniobra que tenemos a veces dentro del lugar de trabajo para poner en práctica todo lo que el Lean podría llegar a aportarnos, a la vez que pensaba en cuánto podemos llegar a desaprovechar nuestro talento y el de los demás. Además de los 7 tipos de desperdicio reconocidos dentro del Lean existe uno más, que no aparece en todos los libros que hablan de la metodología, pues para algunos sigue sin estar reconocido como un tipo más. En este post hoy me posiciono como adepta y defensora de la existencia de ese otro desperdicio real además de ciertamente lamentable: el desperdicio del talento de un profesional. No sé cuánt@s de vosotros habéis trabajado con profesionales que ocupaban un cargo inferior a su categoría profesional real. Desgraciadamente yo he conocido a varios, que para colmo tenían una nómina correspondiente a la categoría profesional superior. Más allá del coste absurdo que supone a la empresa pagar un sueldo por encima de lo que se supone te correspondería, no hay como tener a un profesional haciendo un trabajo de una categoría inferior que por encima de todo es lo menos motivador que uno puede llegar a imaginarse. Por otro lado, en Lean se insiste en la importancia de la polivalencia de los trabajadores, y el motivo no es otro que el de poder trabajar en un sistema flexible, capaz de hacer frente a las necesidades que marca la demanda, la NUEVA demanda. Es una realidad más...