Hoja de Recogida de Datos #7HBC

Comenzamos nuestra serie dedicada a las 7 Herramientas Básicas de Calidad (HBC) con la Hoja de Recogida de Datos. Antes de comenzar una advertencia: Se recomienda utilizar las 7 herramientas en el orden en el que os las vamos a explicar. ¡No comencemos la casa por el tejado! La Hoja de Recogida de Datos es una de las herramientas más valiosas y más útiles qué vais a utilizar en vuestra vida, ¡garantizado! Material necesario: papel y  lápiz. Diseño de la hoja: como quieras, cuanto más sencilla sea, más fácil resultará recoger la información. Regla estadística de conteo: aquí reside la magia de la Hoja de Recogida de Datos. Una cosa sucede una vez y se anota una vez. La misma cosa contada mil veces, NO ha sucedido mil veces (por mucho que los demás insistan en ello). Aplicación práctica: un grupo de amigos están tomando unas cervezas y hablan sobre la frecuencia con la que acuden al gimnasio: “yo no veo nunca a Mónica por allí”, “Susana es la que más acude al gimnasio”, “Miguel no falta ni un solo día”. La conversación termina con una bronca entre los amigos porque cada uno tiene sus propias conclusiones. Osenseis decide investigar este tema de tanta relevancia. Para ello acuerdan anotar en una Hoja de Recogida de Datos el nombre de la persona y el día que acude al gimnasio. Al cabo de un mes, esta es la hoja con la que los amigos vuelven a hablar del polémico tema tomándose unas cervezas: Comprobemos si las intuiciones que comentaban eran ciertas o no: “Yo no veo nunca a Mónica por allí”. Falso....

Kit básico de herramientas… para aplicar Lean y para mucho más.

Si la semana pasada eran las películas infantiles las que nos daban algunos consejos para ir por la vida profesional y personal siendo Lean:  De ellos aprendí… Lean (y no te imaginas de quién), a partir de esta semana retomamos la serie sobre las 7 Herramientas Básicas de Calidad. Un kit básico de herramientas imprescindibles para aplicar Lean y en general para todo aquello que suene a gestionar con datos y mejora continua… Kaoru Ishikawa es considerado uno de los gurús de la calidad y allá por los años 50 dijo algo así como que: El 95% de los problemas pueden solucionarse aplicando herramientas básicas de calidad En el año 2013 Osenseis se atrevió a desafiar al mismísimo Ishikawa diciendo que: El 95% de los problemas pueden solucionarse aplicando Lean Estamos convencidos de que puede ser así, pero como dice el refranero popular “de gente bien nacida es el ser agradecida”. La aportación de Ishikawa es incuestionable y desde Osenseis queremos hacerle nuestro particular homenaje (y ya de paso aprender divirtiéndonos). Así que desde el próximo jueves, abordaremos cada semana una de las 7 herramientas básicas de calidad: Hoja de recogida de datos Histograma Diagrama de Pareto Diagrama de Ishikawa Diagramas de dispersión Gráficas de control Análisis de Estratificación Que no se asuste nadie que aunque parece muy para “eruditos”, nos lo vamos a aprender todos, e incluso aprovecharemos para resolver algunos grandes enigmas de la civilización moderna, como por ejemplo: ¿una metedura de pata contada mil veces ha sucedido mil veces?, ¿por qué si a ti te gusta llegar pronto, tu pareja hace que siempre llegues tarde?, ¿por qué...

De ellos aprendí… Lean (y no te imaginas de quién).

Si quieres ir por la vida profesional y personal siendo Lean, esto es, poniendo más esfuerzo en lo importante y eliminado lo que no aporta, tal vez no necesites (de momento) volverte loco leyendo libros de gurús japoneses o de expertos dando consejos sobre cómo implantar Lean. De momento para empezar, e incluso para andar un buen trozo del camino, con dar una vuelta por las películas infantiles de los últimos años sea suficiente. David Rees lo ha hecho en forma de canción “De ellos aprendí” y la mayoría de las frases nos suenan a Lean (es lo que tiene estar obsesionado con algo 😊). No te pierdas la canción de David, es fantástica: Nos ha resultado muy difícil hacer una selección de las mejores frases, pero con estas en la mochila tenemos munición para una buena temporada (y si además las recuerdas con la melodía de la canción, ya ni te cuento!!!): Elimina de tu vida si elimina tu sonrisa. Cada día de lluvia tiene su arcoíris. El camino correcto no es el más fácil. Busca lo más vital. Tu identidad es tu posesión más valiosa, protégela a toda costa. Recuerda siempre quién eres y ya está. Pero la mejor de todas indiscutiblemente es la que Dori le dice a Nemo: “sigue nadando, sigue nadando…”. Implantar Lean no es un camino recto, se parece más a un pasito adelante, dos atrás, tres adelante, ahora todo parado, uno a la izquierda, otro atrás, dos adelante, ahora a correr a toda pastilla, ufff … bueno, como la vida misma. Y ante eso lo más importante, además de tener claro qué...

San LEANdro, el hombre con fuerza de León.

Toda causa que se precie tiene un Santo que la ampare y como ya venimos diciendo desde hace varios años, los Osenseis creemos que es San Leandro quién se merece ser el patrón de Lean. Leandro significa: hombre con fuerza de león (Le = león, Andro = fuerza). San Leandro se ha hecho famoso porque fue el que logró que se convirtieran al catolicismo las tribus de visigodos que invadieron a España y el que logró que su rey se hiciera un fervoroso creyente, así que su ejemplo de tenacidad y persistencia frente a la adversidad resulta inspirador para todos los que estamos empeñados en que Lean se convierta en la forma de gestionar nuestras organizaciones (y nuestra vida personal). Lean es mucho más que una metodología de gestión, es más que una caja de herramientas, es más que toda la sabiduría popular y el sentido común puesto al servicio de la mejora continua. Si, es todo eso, y seguro que muchas más cosas… sin olvidar que debe hacerse de forma ética. Miguel Ángel Máñez lo cuenta de forma brillante, como siempre, en su entrada La ética y los jefes publicada en Salud con cosas el 28 de diciembre de 2016: La ética… Siempre está ahí, es la base de nuestro día a día… Pero a veces, por un motivo u otro, la bordeamos o la olvidamos o incluso la pisoteamos. En ocasiones somos nosotros mismos los que damos el paso, pero hay otros momentos en los que la propia organización y sus líderes los que ponen obstáculos al comportamiento ético. Un reciente artículo en Harvard Business Review se...

MoSCoW, aclarando mentes aturulladas.

La semana pasada hablábamos San Valeantín en nuestra entrada Cómo seguir enamorado después de 20 años y la semana que viene celebraremos, como todos los años, San Leandro, ese santo que los Osenseis hemos autoproclamado patrón de Lean. Así que entre santo y santo vamos a poner un poco de orden mental a toda esa cantidad de cosas que tenemos que hacer. Lean nos habla continuamente de eliminar lo que no aporta (muda) y nos focaliza en lo que realmente tiene valor, pero no todo es igual de importante y necesario. No sé a vosotros, pero a mí me cuesta horrores priorizar y no te digo nada tener una visión compartida, eso es casi misión imposible. Hace un par de semanas en Por mí… como si se acaba ya el año os contábamos cómo las metodologías ágiles tienen muchos puntos de conexión con Lean y que de hecho se considera que “Ágil” forma parte del universo Lean. Una de las herramientas o técnicas ágiles que he incorporado a mi mochila “de ir por la vida” es la técnica MoSCoW. Así, con este nombre tan chulo, nos ayuda a clasificar las tareas, actividades, requisitos o simplemente cosas que tenemos que hacer en nuestra vida profesional y/o personal: M– Must. Identifica los imprescindibles. Si o si hay que hacerlo, con la ayuda de o a pesar de, pero esto es obligatorio hacerlo. Un imprescindible de nuestra vida cotidiana: tener algo que comer en la nevera. S– Should. Es importante pero no obligatorio. Por ejemplo, poner la lavadora. Si no la pongo sigo teniendo ropa en el armario, pero no tentemos demasiado...