Ahora que ya lo sabemos todos… ¿qué?

Ahora que ya lo sabemos todosLos ministros de Sanidad se reúnen hoy en París para hablar, entre otras cosas, de un trabajo que la OCDE ha divulgado sobre el gasto sanitario y del que nos enteramos la semana pasada leyendo el periódico La Rioja, mientras tomábamos un café en un bar. La noticia, de la agencia EFE, señala queLa OCDE cree que un quinto del gasto sanitario se usa de forma inadecuada”.

La OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, no es precisamente uno cualquiera que pasaba por ahí. 34 países forman parte de este  Organismo Internacional de carácter intergubernamental cuyo objetivo es trabajan conjuntamente  para enfrentarse mejor a los desafíos económicos, sociales y de buen gobierno, acentuados con la globalización, y para aprovechar mejor las nuevas oportunidades que surgen.

Entre las cosas que este Organismo dice:

Alrededor de una quinta parte del gasto en sanidad no se utiliza de forma adecuada, algo que acentúa la presión sobre las arcas públicas que van a tener que afrontar los efectos del envejecimiento de la población, según un informe de la OCDE sobre la lucha contra el despilfarro publicado hoy.

En torno al 10 % de las hospitalizaciones dan lugar a “hechos indeseables” como consecuencia del tratamiento, y eso incrementa los costos de los centros entre un 13 y un 16 %, señaló la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

De acuerdo con algunos estudios, del 28 al 72 % de todos ellos, según los países, podrían evitarse.

En los países miembros de la organización, entre el 12 y el 56 % de los ingresos hospitalarios de urgencia son por patologías que podrían tratarse tan bien o incluso mejor en la atención primaria, por menos dinero.

Los autores del estudio dan una larga lista de prestaciones “inútiles o inadaptadas” para los pacientes, empezando por intervenciones quirúrgicas superfluas o por exámenes médicos innecesarios.

Lo ilustran con el hecho de que entre los 35 Estados de la OCDE, las disparidades injustificadas desde el punto de vista terapéutico en el recurso a algunas operaciones son muy significativas: hasta tres veces más en algunos de ellos en las cirugías cardíacas y hasta cinco veces más en las de la rodilla.

Algo similar ocurre con las recetas de medicamentos, teniendo en cuenta que la mitad de las prescripciones de antimicrobianos no tienen razón de ser.

 (…)

En cuanto a los gastos administrativos de los servicios sanitarios se pueden multiplicar hasta por siete dependiendo de la organización del sistema de financiación.

La OCDE admitió que una mayor complejidad puede tener efectos beneficiosos e implicar obligaciones de información sobre los resultados, pero también que las duplicidades entre organismos o las obligaciones de información que no se traducen en un seguimiento efectivo “suponen un despilfarro”.

Las pérdidas atribuidas a los fraudes y a los errores, por su parte, representan de media un 6 % de los pagos en los servicios sanitarios.

Una de las conclusiones de los responsables del estudio es que estas derivas significan que “existen oportunidades en el sistema sanitario para liberar recursos y mejorar la calidad de la atención”.

Para los que trabajamos en el sector sanitario esto no es nada nuevo. Hace años que tanto la comunidad científica vinculada a la salud, como los gestores sanitarios saben que existe un margen de mejora importante vinculado a una mejor utilización de los recursos y sobre todo a dejar de hacer cosas innecesarias (esas que los de Lean llamamos “mudas”). Hasta ahora todo este discurso parecía estar circunscrito a las publicaciones, congresos y foros especializados del entorno sanitario, y sólo hace relativamente poco tiempo que se ha empezado a decir de forma clara y contundente que precisamente Lean puede ayudar a identificar y eliminar muchos de estos despilfarros.

Para Osenseis, que acabamos de proponernos ver el 2017 con esperanza, el estudio de la OCDE es una buena noticia. Sólo reconociendo que hay un problema, se  puede afrontar de forma seria su solución y eso es lo que la OCDE acaba de hacer, evidenciar con datos que hay mucho que se puede mejorar. Esperemos que los ministros europeos sean capaces de llegar por sí mismos, con un poco de sentido común, a la conclusión de que lo que toca no es quitar ni poner dinero, sino sentarse con los profesionales y entre todos hacer aquello que decían en el chiste…. O-R-G-A-N-I-Z-A-C-I-O-N-.

Ahora que ya todo el mundo sabe que una quinta parte del gasto sanitario se usa de forma inadecuada, es decir, popularizado el problema, ¿conseguiremos que la solución que muchos predicamos, Lean, se popularice también?

¡Ojala que dentro de no mucho tiempo, tomando otro café en el bar, nuestro periódico regional lo cuente!

Consejo lean:

Si no vemos el problema, no veremos la solución (aunque la tengamos delante).

Dra. Ing. Isabel Muñoz Machín

Socio & Chief Executive Officer (CEO) de Osenseis.

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