MoSCoW, aclarando mentes aturulladas.

La semana pasada hablábamos San Valeantín en nuestra entrada Cómo seguir enamorado después de 20 años y la semana que viene celebraremos, como todos los años, San Leandro, ese santo que los Osenseis hemos autoproclamado patrón de Lean. Así que entre santo y santo vamos a poner un poco de orden mental a toda esa cantidad de cosas que tenemos que hacer. Lean nos habla continuamente de eliminar lo que no aporta (muda) y nos focaliza en lo que realmente tiene valor, pero no todo es igual de importante y necesario. No sé a vosotros, pero a mí me cuesta horrores priorizar y no te digo nada tener una visión compartida, eso es casi misión imposible. Hace un par de semanas en Por mí… como si se acaba ya el año os contábamos cómo las metodologías ágiles tienen muchos puntos de conexión con Lean y que de hecho se considera que “Ágil” forma parte del universo Lean. Una de las herramientas o técnicas ágiles que he incorporado a mi mochila “de ir por la vida” es la técnica MoSCoW. Así, con este nombre tan chulo, nos ayuda a clasificar las tareas, actividades, requisitos o simplemente cosas que tenemos que hacer en nuestra vida profesional y/o personal: M– Must. Identifica los imprescindibles. Si o si hay que hacerlo, con la ayuda de o a pesar de, pero esto es obligatorio hacerlo. Un imprescindible de nuestra vida cotidiana: tener algo que comer en la nevera. S– Should. Es importante pero no obligatorio. Por ejemplo, poner la lavadora. Si no la pongo sigo teniendo ropa en el armario, pero no tentemos demasiado...