El #Recetario de Marta: SOLTAR LASTRE.

Estamos ya en Diciembre y de nuevo con el comienzo del año vuelven los buenos propósitos y las buenas intenciones para el año siguiente. Francamente creo que es más importante hacer balance, ver si se cumplieron las expectativas que teníamos y sobretodo analizar las causas en caso de que no se hayan cumplido. Llevamos ya años recordando desde Osenseis la importancia de afrontar y sobretodo de hacer aflorar los ERRORES. Y es que son los fracasos los que nos hacen aprender y sobretodo PROGRESAR y MEJORAR. Si hago balance podría decir que en mi caso este NO ha sido un gran año, más allá de lo personal en lo laboral ha sido un año muy poco Lean y eso significa que ha habido mucho desperdicio, diría que demasiado. Pero si alguna cosa ha sido muy pobre es el salario emocional que he recibido. Mis esfuerzos por hacer bien mi trabajo no se han visto recompensados y esto debería ser siempre un motivo de reflexión y análisis. A lo largo de 2018 dos compañeros de distintos departamentos me hicieron un par de comentarios durante dos distendidas conversaciones diferentes que no sólo no he olvidado sino que siempre recordaré. El primero me dijo a raíz de una situación concreta que “aquí no se puede ser tan perfeccionista”. Reconozco que fue como una losa, además de una revelación. Y entré en bucle dándole vueltas a esa corta frase durante días y días. No se puede ser tan perfeccionista, resulta que era, que es, un inconveniente. Pues vaya. Tenemos un problema, y gordo. Resulta que te esfuerzas sin cesar en hacer bien tu...