Dicebamus hesterna die (decíamos ayer…)

Muchas gracias a todos… por todo…  por estos meses que han sido una gran lección de vida y una excelente oportunidad para hacer eso que tanto les gusta a los japoneses y a Lean: el hansei o  reflexión constante para mejorar continuamente. Nada acaba esta semana, esta semana empieza todo. Y en esta semana que todo empieza una amiga, Susana, me dio una hoja de papel que dice así: Fray Luis de León Entre mayo y junio de 1560 obtuvo los grados de licenciado y maestro en Teología por la Universidad de Salamanca. Comenzó entonces su lucha por las cátedras: la de Biblia, que había quedado vacante,  la de Santo Tomás, que ganó al año siguiente, frente a siete aspirantes. En 1565, la de Durando en la que se mantuvo hasta 1572.​ Estos éxitos le atrajeron probablemente la ojeriza de los dominicos, patronos de la Inquisición, pues en efecto fue denunciado y estuvo en la cárcel por traducir la Biblia a la lengua vulgar sin licencia; concretamente, por su célebre versión del Cantar de los cantares. Su defensa del texto hebreo irritó especialmente a dos maestros dominicos, sobre todo a uno que estaba molesto contra él por sus propios fracasos académicos. Y salió de prisión donde había permanecido durante casi cuatro años, pero los éxitos continuaron: fue nombrado profesor de filosofía moral en la universidad de Salamanca, un año más tarde consiguió la cátedra de la Sagrada Escritura, recibió las alabanzas de humanistas, músicos… Los motivos de su prisión hay que achacarlos a las envidias y rencillas entre órdenes y a las denuncias de un catedrático envidioso. Aunque él era inocente de tales acusaciones, su prolija defensa alargó el...