COMPLEAN (Compliance al estilo Lean): DE CHURROS, PORRAS Y DEMÁS FRITURAS.

“Un churro es una masa compuesta por harina, agua, azúcar y sal que se introduce en un aparato parecido a una manga repostera, por donde sale mediante extrusión…”[1] Recetas para hacer churros hay varias, pero todas coinciden en que primero hay que mezclar los 4 ingredientes básicos antes mencionados; a continuación, se debe freír la masa resultante en aceite muy caliente y, finalmente, espolvorear azúcar por encima de las tiras obtenidas. Ayer tuve la oportunidad de deleitar mi paladar con un churro recién hecho. Eso sí, azúcar había poco. Sospecho que la manga de repostería empleada tuvo algo que ver en el resultado, o a lo mejor fue la dichosa “extrusión” (ya saben, ese movimiento consistente en estrujar la manga con ambas manos para que la masa salga por el agujero inferior, camino de la sartén). Si es que cuando a uno lo “extrusionan” puede salir cualquier cosa… El caso es que los cuatro ingredientes básicos del susodicho “churro” eran un puñado de “harina” en forma de “hechos probados” (una comparecencia de dos atribuladas empleadas públicas ante un baqueteado Comité de Empresa para denunciar malas artes del nuevo jefazo recién designado por el dedo político de turno, una retahíla de correos electrónicos subiditos de tono escrita por el fulano en cuestión, antesala de sendos despidos fulminantes a la “mecagüenla”, que dicen en mi tierra, sin procedimiento ni nada de nada, por supuesta deslealtad de tan valerosas servidoras de lo público); bastante “agua”, consistente en un poquito de doctrina jurisprudencial salpicando por aquí y otro poco salpicando por allá; la “sal” de una declaración de lesión de derechos fundamentales por...