COMPLEAN (Compliance al estilo Lean): UNA DE CÓDIGOS.

“El que escribe el código genera el valor”… Así empieza Kim Stanley Robinson, el famoso autor de la trilogía marciana sobre la colonización del nuevo mundo rojo (“Marte Rojo”, “Marte verde”, “Marte Azul”), su última novela, recién traducida al español, “New York 2140”. La trama se desarrolla en un futuro distópico no tan lejano, en el cual la capital del mundo está parcialmente sumergida bajo las aguas por efecto del cambio climático. Allí, en la azotea de uno de los edificios que aún se mantienen por encima del nivel de las aguas, un par de informáticos departen acerca de su apurada situación, instantes antes de que ocurra algo que desencadenará una investigación criminal. Pero antes de eso, uno de ellos le explica al otro una de las verdades fundamentales de la vida, tratándole de explicar por qué ellos son pobres mientras unos pocos plutócratas son cada vez más ricos: “El que escribe el código genera el valor…”. De un tiempo a esta parte, en nuestro particular y actualísimo presente, en multitud de organizaciones se han puesto de moda los Códigos de Conducta, también conocidos como Códigos éticos. Si no tienes uno, eres un ejemplo vivo de “old fashioned business”. La nueva consigna empresarial parece ser “Ponga un Código en su vida”. Sin embargo, nada hay tan viejo (o tan venerable) como la idea misma de un “código”. Quién no recuerda de sus tiempos escolares a Hammurabi y su “ojo por ojo, diente por diente”. Conviene recordar que grabar en piedra semejante salvajada a ojos contemporáneos fue un auténtico avance. Seguridad jurídica, lo llaman. A partir de ese momento, cualquier...