Kintsukuroi: el arte de curar heridas.

Si el año pasado el talismán de Osenseis fue Ikigai, la búsqueda de tu razón para existir, este año Kintsukuroi (Kint para los amigos 😊) va a ser nuestro leitmotiv. Tomás Navarro en su libro:  Kintsukuroi. El arte de curar heridas emocionales nos lo explica así: “Cuando se rompe una pieza de cerámica, los maestros kintsukuroi la reparan con oro, dejando a la vista la reconstrucción, ya que, para ellos, una pieza reconstruida es a su vez símbolo de fragilidad, fortaleza y belleza. La cerámica es frágil, fuerte y bella a la vez, como las personas. Al igual que nuestra vida, puede romperse, pero también puede recomponerse si sabes cómo. (…) Lo esencial en esta vida es vivir. Sí, vivir, que no es lo mismo que sobrevivir. Existe una diferencia clara entre vivir y sobrevivir. Cuando vivimos, todo es más intenso; los colores son más brillantes, los besos están cargados de pasión y el cuerpo se estremece con cada emoción. Vivir es algo que está reservado solo a los valientes, ya que implica tomar decisiones, vencer la comodidad y buscar el desarrollo y el crecimiento de manera activa. Cuando vivimos intensamente, corremos más riesgos y nos volvemos más frágiles. (…) No pretendas tener una vida plácida y sin sufrimiento, ya que si lo haces te estarás resignando a sobrevivir en vez de a vivir intensamente; al contrario, busca una vida activa y enriquecida sabiendo que eres más fuerte que cualquiera de las adversidades que puedas sufrir, sabiendo que puedes recomponer tu vida en cualquier momento. Así que tú eliges: puedes limitarte a sobrevivir, a ir pasando los días en...