Ligeros de equipaje.

Mis vacaciones -como seguramente las de muchos de vosotros- han llegado a su fin y tras un par de meses vuelvo con un post en el Recetario. Os voy a confesar que cuando estoy de vacaciones no hago pellas de Lean, sino que el Lean se viene conmigo en mi maleta. Si tú eres de esas personas que prefieren acumular experiencias a acumular trastos y apechusques varios cuando viajas te diré que: El Lean será tu gran compañero de viaje allá donde vayas. Este post te interesa Para los que os estéis preguntando como conseguir que el Lean viaje en nuestra maleta, la clave es tan simple como preparar nuestra maleta prescindiendo de lo que no nos hace falta o dicho de otro modo eliminando el desperdicio. Vale, de entrada el asunto puede hasta resultar agobiante… ¿Pero que voy a eliminar de mi maleta si todo lo que he metido en ella me hace falta? Primer error y primer gran desengaño. No es cierto. Habitualmente hacemos las maletas ‘a lo grande’, “oiga que estoy de vacaciones y me tengo que llevar esto… también esto otro… y esto por si acaso, “po ya que ” estoy esto lo cojo también…” El primer consejo Lean a recordar es que debemos sustituir el famoso “po-ya-que” por el “pa-qué”. Y es que “pa qué” me voy a llevar el paraguas si me voy a la playita y las probabilidades de lluvia son remotas (aplíquese lo dicho a otros objetos basándonos en esa misma regla). Partiendo de lo que casi todos solemos llevar en la maleta cuando nos vamos de viaje de placer, un dilema no del todo infrecuente es: ¿me llevo la tableta...